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10 malos hábitos que los dueños de perros deben corregir

Hacer caso omiso a los avisos que no admiten perros.

Seguramente quieres mucho a tu perro, pero hay algunos lugares públicos, como restaurantes y tiendas, donde los perros no son bienvenidos o están estrictamente prohibidos. Sin embargo, muchos propietarios de perros creen que estos avisos se aplican a todos los perros excepto a los suyos, por lo que entran a escondidas o descaradamente con ellos. Es una falta de respeto al lugar y a la gente que te rodea, porque no sabes si alguien puede ser alérgico a los perros o tenerles mucho miedo. Es mejor seguir las normas de convivencia básicas.

Enviar al perro otro sitio porque no para de ladrar.

Castigar a nuestra mascota dejándola en el patio cuando no se calma puede solucionar el problema, pero seguramente los ladridos molestaran a los vecinos. Si tu perro ladra demasiado, lo mejor es hablar con un veterinario sobre las posibles causas de su comportamiento y sobre lo que se puede hacer para mejorar la situación.

Dejar que tu mascota haga sus necesidades en la propiedad de otra persona.

Bajo ninguna circunstancia debes permitir que tu perro orine en los postes de las vallas, buzones, arbustos, árboles, cubos de basura o neumáticos de coches propiedad de otra persona. Aunque marcar el territorio está en la naturaleza de los machos, no hay razón para que lo haga donde quiera. Este comportamiento es una muestra de mala educación tanto por parte del dueño como del perro.

Dejar salir o sacar al perro a dar una vuelta sin su correa.

Pasear al perro con correa es una obligación y debe usarla aunque obedezca tus órdenes, aunque piense que la correa es incómoda, aunque estén en una zona boscosa y no veas a nadie alrededor. Incluso el cachorro mejor criado puede morder, asustar a alguien o huir cuando se le suelta. Si quieres desatar a tu cachorro, ve a un parque para perros.

Centrar tu atención en el teléfono cuando estás en el parque para perros.

Si los parques para perros son para ellos, ¿por qué no se puede hablar por teléfono mientras se divierten? Cuando llevas a tu cachorro al parque, efectivamente está allí para jugar con sus amigos, pero al igual que un niño, es importante que lo vigiles y controles su comportamiento.

No prestar atención a las señales del perro.

Al igual que nos gusta que los demás nos escuchen, deberíamos escuchar lo que nuestro perro intenta decirnos. Cuando ladra, gruñe enseñando los dientes, hace un movimiento brusco hacia delante o gime, está intentando decirnos que se siente incómodo con una situación y que hay que tomárselo en serio.

Hacer que el perro sea agresivo con otras personas o animales.

Si sabes que tu perro es propenso a comportarse de forma agresiva con los demás, especialmente con los niños o con otros perros, es descortés y peligroso llevarlo a lugares públicos. Por desgracia, algunos propietarios de perros agresivos niegan la verdadera naturaleza de sus mascotas o creen erróneamente que siempre podrán controlarlas.

Exigirle a tu mascota que acepte las caricias.

Que una persona que no conozcas te pregunte si puede acariciar a tu mascota puede parecer un bonito cumplido, pero los perros no siempre están abiertos a hacer nuevos amigos. Aun así, cuando las mascotas se resisten a ser acariciadas o abrazadas, a menudo vemos cómo los dueños obligan a sus perros a aceptar las interacciones sociales. Este comportamiento no solo es grosero, sino que también puede hacer que el perro desarrolle desconfianza hacia los extraños al hacer una asociación negativa con las personas o animales que se le acercan.

Excusar el mal comportamiento de tu mascota.

El hecho de que tu perro sea amable contigo no significa que vaya a serlo automáticamente con todo el mundo o con todos los perros que conozca. Dejar que tu perro se salga con la suya con sus malos modales porque te parece tierno, te hace quedar como un dueño descuidado que no le enseña a su mascota el comportamiento adecuado en la calle.

Dejar que el perro salte sobre las personas.

Los perros son muy activos por naturaleza y les gusta mostrar su entusiasmo a las personas que le rodean saltando sobre ellas. Puede que este comportamiento te parezca simpático, pero puede agarrar a más de uno desprevenido, haciendo caer a la persona o causándole heridas, sobre todo en el caso de los niños o los ancianos. El hecho de que un perro pueda mostrar este comportamiento porque está excitado no significa que sea apropiado.

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