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¿Es necesario beber 2 litros de agua al día?

La actividad física frecuente puede aumentar la ingesta de agua, pero no es necesario excederse.

A medida que los días se van calentando, en muchos lugares nos recuerdan la importancia de «mantenernos hidratados» y de beber al menos ocho vasos de agua al día.

Es normal que los colegios, clubes deportivos y centros de trabajo organicen «retos de hidratación». Estos retos, ampliamente populares, sirven para inspirar a la gente a beber una cantidad prescrita de agua a lo largo del día. Este tipo de retos apoyan la creencia generalizada de que no hay efectos secundarios por beber agua más allá de las necesidades fisiológicas. Lo cierto es que esto es un error, ya que la necesidad de agua del cuerpo se basa principalmente en la cantidad de líquido que perdemos. La cantidad de agua que debe beber cada persona depende principalmente de tres factores:

  1. Peso: Cuanto más pesado sea el cuerpo, más agua se necesitará.
  2. Temperatura ambiente: Cuando hace más calor, sudamos, perdemos y necesitamos más agua.
  3. Nivel de actividad física: La intensidad del ejercicio aumenta la pérdida de agua por medio del sudor.

Teniendo esto en cuenta, la estrategia de beber ocho vasos de agua al día no es adecuada. No está claro de dónde viene la idea de beber ocho vasos o dos litros de agua al día. pero algunos dicen que puede venir de una mala interpretación hecha de un informe del Consejo de Alimentación y Nutrición de Estados Unidos en 1945 y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria en 2017, las cuales tiempo después aclararon que no debía ser 8 vasos con agua necesariamente, ya que la cantidad de líquido recomendada también incluye todas las bebidas y el contenido de agua de los alimentos.

Entonces el líquido de los alimentos, la fruta fresca, los refrescos, los zumos, las sopas, la leche, el café e incluso la cerveza, ayudan a cubrir la necesidad de líquido. Esto también tiene que ver con la necesidad de agua, así que es un problema que no tiene que ser solucionado con el consumo excesivo de un solo tipo de líquido, como puede ser el agua.

Los riñones regulan la necesidad de líquido del organismo.

Varios estudios han determinado que el equilibrio del agua en el cuerpo es un tema complejo, y los mamíferos sobreviven gracias a los ajustes que regulan los riñones. Por eso, cuando se trata de hidratación, los riñones son los responsables.

En cada riñón hay una red de canales de agua de acuaporina-2 (AQP-2), los cuales responden a una hormona llamada arginina vasopresina. Esta es la principal hormona antidiurética del organismo, es segregada por el lóbulo posterior de la glándula pituitaria para responder a las señales nerviosas de los sensores cerebrales que detectan cambios en el equilibrio hídrico. Los riñones realizan ajustes moleculares a la infra o sobre hidratación en menos de 40 segundos para dar solución a cualquier alteración del equilibrio hídrico.

Es por esto que el cuerpo necesita eliminar con más frecuencia cuando se sobre hidrata y se excede la necesidad de líquidos, y si nos olvidamos de consumir la cantidad suficiente, el cuerpo deja de orinar para mantener el líquido por más tiempo. Además, se ha comprobado que está manifestación del cuerpo ante la necesidad y la contención de los líquidos es mucho más eficaz y precisa que cualquier aplicación, gadget o recomendación personalizada.

¿Hay alguna ventaja?

Algunas prueban señalan que beber dos litros de agua al día reduce la formación de cálculos renales y disminuye el riesgo de padecer infecciones de vejiga.

Además, se ha demostrado que beber mucha agua no ayuda a los jóvenes a perder peso, a menos de que el agua sustituya todo el consumo de bebidas calóricas, como los refrescos gaseosos.

Otros estudios señalan que beber agua puede tener un efecto sobre el estado mental de algunas personas, algunos pueden tener una mejora en el rendimiento cognitivo tras un mayor consumo de agua, y las mujeres que sufren de ansiedad afirman que el consumo compulsivo de agua les ayuda a calmarse, esto puede que esté relacionado con la activación de los circuitos de recompensa que aumentan la producción de dopamina.

Un dato para tener en cuenta es que los estudios de imagen cerebral aseguran que beber agua cuando no es necesario es desagradable y requiere un mayor esfuerzo muscular que cuando se bebe por una necesidad real del líquido. De hecho, nuestro cerebro trata de evitar el consumo excesivo y crónico de agua o polidipsia, porque la «polidipsia social» conduce a una necesidad desenfrenada de idas al baño para liberal líquidos, lo que puede provocar cambios en las tuberías internas, como distensión de la vejiga, dilatación ureteral, hidronefrosis e insuficiencia renal.

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