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Esta abuela de 100 años bebe hasta 20 cervezas cada noche asegurando que es su elixir para una larga vida

Esta abuela llamada Robertine asegura que nunca se ha emborrachado: "A lo sumo siento un poco de mareo, pero eso se debe a los efectos del paso de los años. Mi médico dice que mientras pueda hacerlo, puedo seguir viniendo al bar sin problema".

Robertine Houbrechts, del pueblo belga de Muizen, tiene casi cien años, pero sigue bebiendo una media entre 12 y 20 cervezas cada noche en su bar favorito. La información fue recogida por una entrevista hecha por el periódico belga Het Laatste Nieuws.

Cada vez que entra a su bar favorito, Robertine dice: «Fanny, dame un silbido, porque tengo mucha sed», riendo y celebrando su primer trago en el bar Floreal de Muizen, cerca de Malinas. Un «silbido», es una cerveza servida que viene en un vaso alto y estrecho. La anciana viene por esta cerveza casi todas las noches acompañada de su hijo Félix, con el cual vive. Ella es la asistente más antigua y fiel visitante de este bar, por lo que todos la conocen y saben de ella.

Robertine asegura: «Todas las tardes, a partir de las ocho, me encontrarás aquí», e incluso tiene una mesa fija junto a la ventana la cual siempre ocupa con una espumosa cerveza. Ella no consume nada más, y si le preguntas cuantas cervezas toma cada noche, es inexacta para dar una cifra concreta: «Unas tres, tal vez cuatro…», pero en su sonrisa se puede ver no es cierto, y que la cifra real está muy lejos.

Por si fuera poco, Fanny Waegemans, la encargada del bar, no se anda con rodeos: «Si la noche anda animada, se puede beber fácilmente una docena de cervezas en una noche, incluso hay casos en los que llega fácilmente a la veintena». Sin embargo, Robertine asegura que nunca ha sufrido de una borrachera: «Como mucho, siento un poco de mareo, pero estoy segura de que son efectos de la edad y el médico dice que puedo seguir bebiendo sin problema, ya que no cree que me haga daño. Llevo años bebiendo cerveza y sigo viva, eso sí, en casa, durante el día, no consumo ni una sola gota, por lo que solo es algo de mis noches y diría que funciona como una buena medicina. El único problema que noto es que ya casi no siento el alcohol».

De hecho, Robertine lleva años detrás de los bares y establecimientos. Cuando era joven trabajó en una discoteca y años más tarde abrió su propio bar. Desde hace 17 años es una fiel clienta del bar Floreal, situado a unos metros de su casa. Su hijo Felix Leemans agrega: «Nuestras visitas diarias al bar ahora son parte de su ritmo de vida, ella es muy conocida por todos y ha hecho muchos amigos. Actualmente solo los miércoles (día de descanso) nos quedamos en casa».

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