Belleza

¿Acondicionador o mascarilla? Diferencias y cuál usar primero

Probablemente habrás escuchado hablar acerca de las mascarillas y de los acondicionadores para el cabello: hay quienes prefieren usar el acondicionador, otros la mascarilla y los que le gusta usar las dos en cada lavado. Pero ¿Cuál es la diferencia entre las dos opciones? Veamos algunos datos interesantes.

Seguramente más de uno tiene problemas para determinar si es mejor el acondicionador o las mascarillas capilares, especialmente al momento de hablar de sus diferencias.

La función.

La principal diferencia que hay entre el acondicionador y la mascarilla es su función. En realidad, los 2 productos actúan de manera distinta en el cabello y no se pueden reemplazar el uno al otro, sino que se pueden complementar.

La aplicación del acondicionador debe ser después del lavado con champú: su función principal es “acondicionar” el cabello, o disciplinarlo, hacerlo sedoso, desenredado y luminoso.

El acondicionador actúa sobre la parte más externa y superficial del cabello, protegiéndolo de agentes que se encuentren en el exterior y fortaleciéndolo.

Mientras que, la mascarilla suele ser una fuente de nutrientes como aceites y mantecas.

El papel que desempeña es nutrir, suavizar e hidratar profundamente, llevando a cabo una acción reestructurante y reparadora dentro de la organización del cabello.

Por lo tanto, el acondicionador interviene en la superficie externa, mientras que la mascarilla cuida la parte más interna del cabello, por esta razón se dice que son productos que se complementan el uno al otro.

Textura y composición.

Asimismo, como tienen funciones diferentes, estos dos productos para el cuidado del cabello también se distinguen entre sí desde el punto de vista químico.

Lo primero que llama la atención es la diferencia de textura: generalmente, los acondicionadores poseen una textura más cremosa, suave y fácil de aclarar.

La composición química también es diferente: el pH de un acondicionador es, generalmente, ligeramente ácido (alrededor de 4,5), lo cual permite que cierre las cutículas y haga que el cabello esté más desenredado y brillante.

En cambio, las mascarillas tienen una consistencia más densa y menos viscosa que el acondicionador, además, su pH es de alrededor de 5 – 5.5, lo cual genera el efecto contrario: permite abrir las cutículas y hacer que una nutrición e hidratación profundas penetren en el interior de la estructura del cabello.

Modo de uso:

¿Cómo aplicar el acondicionador y la mascarilla?

A medida que continuamos estudiando la diferencia entre acondicionador y mascarilla, no podemos ignorar la diferencia en la forma en que se usan estos dos productos.

Acondicionador:

El acondicionador debe usarse luego de haber limpiado el cabello, es decir, después de haberlo lavado con champú. Se debe aplicar a lo largo y a las puntas, por lo que suele actuar de 1 a 3 minutos. Luego se debe enjuagar con abundante agua.

Mascarillas:

Lee también:

Existen muchos tipos de mascarillas: principalmente mascarillas antes del champú y mascarillas después del champú.

Como sugiere el nombre, la mascarilla antes del champú debe usarse antes del lavado. En general, usa una toalla para mojar tu cabello y secarlo, luego aplica el producto a lo largo y puntas del cabello y déjalo actuar por al menos 10 minutos. Después de enjuagar cuidadosamente el cabello, lavándolo con normalidad.

En cambio, la mascarilla después del champú es la más común y la más usada. Se debe aplicar después del champú, pero antes del acondicionador y dejarlo actuar de 10 a 15 minutos, luego enjuaga con normalidad.

A pesar de todo, las personas que usan la mascarilla después del champú tienden a cometer el error de no usar el acondicionador, ya que tienen la creencia de que la función es la misma, cuando no es así.

¿Le resultó útil este artículo?
💬 Únete al canal de WhatsApp ahora y no te pierdas ninguna novedad

Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial. Posteriormente, fue objeto de una revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional y un redactor jefe, garantizando así su exactitud, su pertinencia y su conformidad con los estándares editoriales.