3 cosas que los niños no perdonan a sus padres

Es muy común escuchar actualmente a los padres y adultos decir frases como «La niñez de ahora ha perdido el encanto» o «los niños de hoy se han deteriorado completamente», asegurando que los pequeños de hoy tienen acceso a grandes descargas de emociones o información sin tener en cuenta lo que les conviene o no. Por si fuera poco, para los padres o tutores responsables es imposible revisar cada día todo lo que los niños hacen y la educación se ha vuelto muy variada, incluso llegando al punto en que muchos adultos creen que hay cosas que no deberían ser enseñadas con tan poca edad.

Actualmente, los niños son mucho más emocionales, comprenden más rápido las cosas y en más de una ocasión es notable como pueden terminar siendo muy rencorosos e incluso negativos, así que es mejor saber qué tipo de actitudes por parte de los padres pueden resultar altamente hirientes para los niños, recuerda que, aunque a veces se enfaden y griten dejando claro que no van a olvidar lo que ha sucedido, no está bien creer que siempre se va a tratar de berrinches o emociones pasajeras.

Si bien en muchas ocasiones este tipo de mensajes llenos de ira son solo palabras y no tienen ninguna base material o justificante real, a veces no solo se trata del capricho de un niño mimado que dice odiar a sus padres simplemente porque no pueden salirse con la suya, ya que también hay casos en los que las acciones de los adultos realmente dañan y afectan al niño de por vida al no poder comprender los motivos adultos debido a su corto conocimiento, y al no poder solucionar su problema, nunca perdonará lo sucedido en la niñez cuando crezca.

Veamos algunas experiencias que pueden marcar de por vida a los pequeños y dificultar su desarrollo al punto de no poder crecer y disfrutar de su edad como los demás niños que lo rodean:

Promesas rotas

Si no estamos seguros de poder cumplir con una promesa, es mejor no hacerla. Esto aplica para cualquier caso, no solo para los niños. Dentro de la educación en valores de los más pequeños, los adultos enseñan que no está bien hacer problemas que no se pueden asumir, repitiéndole una y otra vez al niño que las promesas deben ser cumplidas.

Pese a esto, muchos adultos a menudo rompen promesas e ilusionan a los más pequeños, y, por si fuera poco, deciden no ser honestos e inventar excusas y mentiras adicionales para quedar bien. De hecho, esta falta de honestidad es la que va creando en los niños ese sentimiento de traición que se puede prolongarse a lo largo de los años y jamás olvidar eso que le prometieron. La mejor opción siempre va a ser la verdad, y aunque siendo tan pequeños no puedan comprender los motivos, sin duda alguna podrán hacer una vez que sean mayores.

Ausencia

Para los más pequeños es muy importante que sus padres o tutores estén a su lado cuando ellos lo necesitan, ya sea en momentos importantes, fechas especiales o sus primeros logros. Cuando los niños no sienten la compañía de sus seres queridos, pueden guardar estos recuerdos como situaciones negativas.

La ausencia también puede manifestarse cuando los niños no se sienten entendidos, escuchados o cuando requieren apoyo en circunstancias inesperadas en las que no son escuchados como esperaban. Esto, por lo general, sucede cuando los papás subestiman los problemas de los hijos y creen que sus reacciones son exageradas, ya que creen que son solo cosas del momento y consideran que son problemas que no requieren de más atención.

Actitudes irrespetuosas de adultos hacia niños

De hecho, hay muchas personas que creen que porque son niños o sus hijos pueden decirles cualquier cosa, y esto está muy mal, los pequeños, aunque muchas veces no comprendan por completo lo que se les dice, pueden entender perfectamente cuando están siendo maltratados o subestimados. Además de que poco a poco van comprendiendo todas las cosas negativas que se les han dicho, aumentando el rencor que pueden sentir.

Cuando los padres desprecian a sus hijos, estos van creciendo con inseguridades y rencores hacia las figuras de autoridad, ya que sienten que todos van a despreciarlo y le costará confiar sus deseos o sentimientos por temor a ser subestimado.

Ser padre es sin duda una de las labores más complicadas y confusas de todas, pero educar a un pequeño tiene que ser un proceso que nos permita crecer en conjunto y a su lado, como padres, tutores y amigos, así que es importante siempre mostrar y enseñar lo mejor de nosotros, ya que es lo único que realmente va a acompañarlos durante toda su vida.