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3 errores que no debes volver a cometer con las zanahorias

Las zanahorias son verduras que se pueden comer todo el año. Gracias a las numerosas vitaminas que contienen, son un poderoso aliado para la buena salud y nunca deben faltar en tu dieta, tanto si las amas cocidas como si las prefieres crudas.

Justamente por sus beneficios para la salud es que debemos saber cuál elegir, cómo almacenarlas, cómo comerlas y córtalas correctamente, ya que con frecuencia tendemos a equivocarnos al realizar cualquiera de las acciones mencionadas anteriormente. Pero no importa, siempre se puede aprender o mejorar, por eso hoy te contaremos los tres errores que se deben evitar con las zanahorias.

Le quitas la piel.

Las zanahorias se encuentran entre las verduras más peladas de todas, en parte por costumbre, sobre todo para eliminar imperfecciones al deshacerse de la piel. Es cierto que debemos lavar muy bien las frutas y verduras antes de consumirlas, peo arrojar la piel de la zanahoria a la basura significa renunciar a la mayor fuente de las vitaminas y nutrientes. La mejor opción es lavarlas y consumirlas con piel.

Guarda las zanahorias de forma correcta.

Lo primero que debes saber es que según el tipo de zanahoria que compres, cambia el método de almacenamiento. Si has comprado las zanahorias que no tienen la parte superior, debes ponerlas en el cajón de las verduras sin amontonarlas, preferiblemente ponerlas en bolsas que retengan la humedad o en los paños de cocina, para que puedan durar al menos 10 días en la nevera.

Pero si, por el contrario, compraste zanahorias que tengan la parte superior, debe cortarles esta parte para guardarlas y que puedan durar mucho más tiempo, puesto que este tipo de zanahorias solo duran unos días. Otra opción es cortarlos en rodajas y colocarlas en una bolsa de congelación para luego dejarla en el refrigerador para que se congelen.

Desechar los tallos y la piel.

No se tira nada de la zanahoria. Aquellas partes de las que siempre te deshaces (el tallo y la cáscara) se pueden reciclar, tanto en la cocina como en el jardín.

Utiliza la piel pelada para hacer «patatas fritas» sanas y ligeras, mientras que para los tallos úsalas para aromatizar preparaciones como asados ​​o caldos.

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