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4 errores que no hay que cometer antes de empezar un entrenamiento

Los hábitos previos al entrenamiento pueden conducir o no a resultados terribles. ¿El factor diferenciador? Lo que decidimos hacer antes de entrenar.

Los hábitos previos al entrenamiento pueden conducir a resultados terribles o sorprendentes. ¿El factor diferenciador? Lo que decidimos hacer antes de la actividad física. Por ejemplo, está claro que no hay que tomar café y que hay que llevar la ropa adecuada. Pero hay otros errores que se cometen.

  1. No duermas una siesta demasiado larga

Está bien hacer una pequeña siesta antes de entrenar, siempre que sea de unos 30 minutos: puede aumentar la concentración y la energía. Sin embargo, una siesta más larga puede tener el efecto contrario: podría hacernos sentir más adormecidos que antes.

  1. No beba demasiada agua antes de entrenar

Es importante estar bien hidratado antes de un entrenamiento, pero no debemos beber demasiada agua porque, de lo contrario, la sangre intentará equilibrar los niveles de sal. Por lo tanto, las células pueden hincharse y experimentar algunos síntomas como mareos y vómitos. Lo mejor es beber agua entre 1 y 2 horas antes del entrenamiento, entre 0,40 y 0,50 litros. O de 0,25 a 0,30 litros 15 minutos antes de la actividad física. Luego, es posible que tenga que beber más si suda más o si el clima es más cálido.

  1. No use ni mucha ni poca ropa

Aunque hagamos ejercicio en los días más fríos del año, no debemos llevar demasiadas capas. Podemos sobrecalentarnos y sudar mucho. Así, si el viento frío nos golpea, el sudor se evaporará rápidamente y sentiremos aún más frío.

Por el contrario, en los días más cálidos, es mejor optar por tejidos que permitan la transpiración. Elegir ropa que sea cómoda y fresca y que permita movimientos libremente. Además, se deben elegir pantalones y camisas de algodón para absorber mejor el sudor.

  1. No empieces a entrenar con el estómago vacío

Si no comemos nada unas horas antes de un entrenamiento, el cuerpo puede empezar a utilizar las proteínas como combustible. Esto significa que tendremos menos proteínas para nuestros músculos. Además, si nos centramos en utilizar la grasa como principal fuente de energía, no significa que nuestro cuerpo vaya a quemar más calorías.

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