Belleza

5 ejercicios que puedes realizar con la ayuda de una silla

¿Sabías que con una simple silla puedes llegar a fortalecer toda tu masa muscular reduciendo el riesgo de sufrir alguna lesión?

Las sillas son elementos que tenemos disponibles en casa o que encontramos en cualquier sitio. Pero ¿ podemos ponernos en forma usando únicamente este material? La verdad es que sí. De hecho, este tipo de entrenamiento tiene una grandes beneficios y ventajas para la salud diaria.

Ten en cuenta de que, a pesar de que estés utilizando una silla, todos los ejercicios que vamos a repasar el día de hoy usaran nuestro propio peso corporal como elemento para ejercer presión.

Este tipo de entrenamiento es útil teniendo en cuenta la gran cantidad de trabajo y el poco tiempo con el que contamos en nuestro día a día, lo cierto es que muchos de nosotros no podemos llevar a cabo actividades físicas como salir a correr, trotar, caminar o ir a algún gimnasio. Aunque suene un poco exagerado a simple vista, una silla puede ser la solución a esta situación, ya que, algunos de estos ejercicios también son perfectos para aquellos que tienen algunos problemas de movimiento o para las personas que no pueden hacer mucho esfuerzo.

Pero ¿Cuáles son esos ejercicios?

Una de las grandes ventajas que ofrecen estos ejercicios es que pueden realizarse desde la comodidad del hogar, además, llevan mucho menos tiempo y fortalecen y tonifican las zonas críticas del cuerpo. Entre los ejercicios más destacados encontramos los siguientes:

Sentadillas.

Así es, hasta las sentadillas se pueden hacer con la ayuda de una simple silla. De hecho, puede que en ocasiones sea incluso más fácil realizarla de esta manera, principalmente para aquellos que no han entrenado en mucho tiempo. Solo debes ponerte de espalda, separar los pies a la altura de los hombros y dejar los talones un poco cerca de las patas de la silla. Por último, desplaza tu peso hacia los talones, empuja las caderas hacia atrás y dobla las rodillas hasta que los glúteos toquen ligeramente la silla.

Crunch cruzado.

Este ejercicio es ideal para tonificar y moldear tus abdominales y tus glúteos. A pesar de que por lo general se realiza en una colchoneta, también se puede hacer con una silla, y lo mejor es que es muy sencillo. Únicamente debes sentarte y mantener la parte superior del cuerpo muy recta, pero sin apoyarte en el respaldo. Ahora, levanta el pie izquierdo y al mismo tiempo lleva el codo derecho hacia la rodilla, girando la parte superior del cuerpo, luego, realiza la misma acción con el otro pie y el otro codo.

El escalador.

Quizás hayas escuchado hablar sobre este ejercicio, sobre todo si has estado en un gimnasio. Para hacerlo solo debes colocar los antebrazos en la silla a la altura de los hombros y extender las piernas. Una vez realizado lo anterior, sube la rodilla derecha hacia el pecho, luego vuelve a la posición inicial y haz lo mismo con la otra pierna. A medida que vas aumentando la rapidez notarás un mayor esfuerzo. De esta forma fortalecerás los músculos abdominales y los brazos, estirarás la espalda y tonificarás las piernas.

Patada de burro.

Un clásico ejercicio de gimnasia presente en muchas rutinas de entrenamiento. Solamente debes colocar la silla de espaldas y colocar las manos en la parte superior del respaldo. A continuación, extiende la pierna derecha hacia atrás, manteniéndola recta y con los dedos del pie apuntando hacia abajo, regresa a la posición inicial y haz lo mismo con la otra pierna. Este ejercicio está diseñado para atacar esas zonas problemáticas, relajando alternativamente los músculos y tonificándolos.

Jack sentado.

También conocido como jumping jack, se trata de uno de los ejercicios aeróbicos con mayores propiedades quema grasas, pero en este caso te ofrecemos una versión más “cómoda”. Solo debes sentarte en la silla, con la parte superior del cuerpo recta y alejada del respaldo. A continuación, levanta los brazos, pero doblados, es decir que las manos toquen los hombros y con los codos apuntando hacia arriba. Ahora, junta los pies junto con los codos y comienza a abrir y a cerrar los brazos y las piernas al mismo tiempo alternando el movimiento.

Es cierto que no estarás realizando un salto, pero te aseguramos que sentirás el mismo efecto pese a estar sentado. Repite el ejercicio varias veces, abriendo y cerrando los brazos y las piernas rítmicamente sin exagerar ni hacer demasiado esfuerzo.