Salud

5 razones por las que deberías dejar de consumir refrescos light

Todos lo tenemos claro: el consumo de azúcar es extremadamente malo para el organismo. Los productos «light» y «zero» son muy populares en los platillos de muchas personas, su consumo promete ser alimentos con el mismo sabor mientras prescinden del uso de azúcar en su composición. La diferencia entre los productos «cola light» y la «cola zero», por ejemplo, va más que todo en una cuestión de gustos: ninguna de las dos versiones contiene azúcar. Pero ¿Qué tipo de efectos secundarios perjudiciales tienen los productos «light»? Hoy te damos algunos datos muy interesantes y cruciales a tener en cuenta.

Seguirás engordando.

De seguro no estás pensando en ello, pero cambiar las bebidas normales por las que tienen una etiqueta «light» no te hacen perder peso. Puede que los edulcorantes que se usan para su producción no contengan calorías, pero sin duda alguna provocan la liberación de insulina, la cual a su vez provoca la acumulación de depósitos de grasa en el organismo.

Se trata de productos que fomentan el autoengaño.

¿Decidiste que para el almuerzo te comerías una ensalada super saludable y luego como como recompensa te comiste una hamburguesa extra grande por la noche? Descuida, te aseguramos que no eres el único que se engaña a sí mismo de esta manera. Pues lo mismo pasa a menudo con los productos etiquetados como «light», al saber que estás consumiendo 0 calorías con la bebida, aumentas el consumo de esa comida chatarra que ahora parece más inofensiva.

Riesgo de desarrollar problemas cardíacos y renales.

A partir de aquí hablamos de problemas mucho más serios. Las bebidas «light» pueden aumentar en gran medida la probabilidad de sufrir un ataque al corazón o un derrame cerebral, y estudios señalan que incluso podrían desencadenar daños severos a los riñones.

Hace que los cócteles se vuelvan mucho más peligrosos.

Si se usan las variantes «light» de estos productos, se corre el riesgo de sufrir borracheras mucho más rápido y accidentes más catastróficos. Esto sucede porque los edulcorantes, al ser absorbidos por el cuerpo más rápido que los azúcares normales, permiten que el alcohol entre en nuestro sistema mucho más rápido que si usáramos refrescos normales.