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7 problemas de higiene que hacen de la convivencia hombre-mujer un infierno

Aunque resulte extraño, la higiene es uno de los temas destruye a una pareja.

En una investigación se consultaron a 6 500 personas sobre los factores que han originado las rupturas de las relaciones. Además, se evaluaron las actitudes que tienen las parejas en las discusiones y los factores que detonaban estos conflictos.

La higiene fue el punto principal de las peleas. Para las mujeres, resulta inconcebible que los hombres no cambien sus hábitos cuando están con ellas, es decir, que mejoren su estilo de vida, que le dediquen tiempo a su cuidado personal y a mantener una buena imagen para agradar a su compañera..

De modo que, si está a punto de aventurarte a una vida en pareja, conoce 7 de los problemas de higiene que hacen de la convivencia un infierno.

Oler mal.

Realmente no es por placer personal que los hombres en ocasiones lleven consigo su típico olor desagradable. A raíz de esto, incluso los endocrinólogos han estudiado las axilas de los hombres. Además, las mujeres también presentan su olor característico cuando están con la menstruación. Por ello, no todo puede ser como realmente quisiéramos.

Pelos.

Evidentemente, si hay algo desagradable para una mujer es encontrar pelos en el plato de ducha. Pero es aún más humillante para un hombre tener que recogerlos uno por uno del baño. Lo cierto es que las mujeres no aman a sus parejas como en realidad son, sino como les gustaría que fueran. Ellas quieren vivir con el príncipe azul, pero ese tipo de actos les recuerda que su pareja solo trae consigo paquetes de testosterona.

Tapa del inodoro arriba.

Parece ser el problema de higiene más clásico en una convivencia. De hecho, las mujeres prefieren tocar los intestinos de una nutria enojada que las desagradables tapas del inodoro. Ellas no soportan la idea de que los hombres al orinar, a diferencia de ellas, deban hacerlo de pie y, por ende, orinan toda la tapa del inodoro. Lo mejor que puede hacer el hombre es cambiar los hábitos y aceptar que para el cerebro femenino los hombres son unos pervertidos con ganas de orinar todo el inodoro con el único propósito de hacerlas enfadar.

Cepillos de dientes.

No importa cuantos años lleven dándose besos y metiéndose la lengua intercambiándose gérmenes, el hecho de confundir los cepillos de dientes sigue siendo algo bastante desagradable. En realidad, los convivientes consideran que esta obsesión por sus propios cepillos hace sentir a la otra persona demasiado incómoda.

Limpieza de superficies.

Quizás no sea necesario lavar las superficies después de picar cada cebolla, pero lamentablemente, las mujeres se perturban si su sentido del olfato no percibe el olor a limpio durante más de diez minutos. Por consiguiente, para que una relación funcione y se mantenga, lo importante no es eliminar los malentendidos, sino no dejar ninguna miga de nada en las superficies.

Dedos en la nariz.

Sin duda, introducirse los dedos en las fosas nasales no es el más agradable de los hábitos. Sin embargo, la limpieza de la nariz representa un momento de profunda intimidad para el hombre, pero hacerlo cerca a la pareja evidentemente molesta a la otra persona. Dicho esto, aprender a no meterse los dedos en presencia de la pareja es un gran paso en cualquier relación.

Pedos en la cama.

No creemos poder mantener los pedos sin poder salir, esto sería muy perjudicial. Por lo tanto, amar es aceptar a la otra persona con todo y sus olores.

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