¿Alguna información? ¿Necesitas contactar al equipo editorial? Envía tus correos electrónicos a [email protected] o ve a nuestro formulario.
Estilo de vida

4 frutas que deberías dejar de pelar y comer con piel

¿Pelas la fruta por costumbre, por el miedo a los gérmenes o por los pesticidas? Es normal. Pero, en muchas frutas, la piel es justo donde se concentra una parte grande de la fibra y de los antioxidantes. Si la lavas bien, no hace falta tirarla a la basura. Hoy vas a ver cuatro frutas muy fáciles de comer con piel y también un par de ideas simples para lavarlas y para saber cuándo sí conviene pelar.

Por qué la piel de la fruta merece una segunda oportunidad

La cáscara no es solo “la parte de fuera”, suele ser una zona más rica en fibra, vitaminas y compuestos vegetales que ayudan a proteger las células. Cuando pelas, reduces esos beneficios sin darte cuenta, y a veces también tiras el sabor más intenso.

Un buen lavado bajo el grifo suele ser suficiente para quitar polvo, suciedad y buena parte de los restos de la superficie. No hace magia, pero mejora mucho la seguridad. En pocas palabras, en muchas frutas, pelar significa tirar una parte de lo más nutritivo.

Fibra y antioxidantes, el dúo que más se pierde al pelar

La fibra ayuda a que el intestino vaya más regular y a que te sientas saciado antes. Eso se nota en el día a día, con digestiones más cómodas y menos picoteo por ansiedad. Los antioxidantes, por su parte, actúan como un escudo frente al desgaste normal del cuerpo. No necesitas entender fórmulas, solo pensar que estás aprovechando mejor lo que ya comes.

Miedo a los pesticidas, qué hacer en casa sin complicarte

Lava la fruta bajo agua corriente y frótala con las manos. Si tiene piel firme, usa un cepillo limpio y suave, y luego sécala con un paño o papel limpio. Si la piel está dañada, tiene zonas blandas, moho, o te da mala espina, pela sin culpa. Y si alguien en casa tiene defensas bajas o está pasando por un tratamiento delicado, conviene ser más prudente.

Las frutas que deberías dejar de pelar y comer con piel (bien lavadas)

Ciruela con piel, más polifenoles y mejor defensa antioxidante

La piel de la ciruela aporta polifenoles, compuestos vegetales asociados a una mejor defensa antioxidante. En la práctica, es una forma fácil de sumar “protección” sin cambiar nada. Tómala fresca, lávala bien, pártela por la mitad y retira solo el hueso. Si está muy madura, mejor todavía, suele ser más agradable al morder.

Pera sin pelar, menos desperdicio y más fibra en cada bocado

En la pera, pelar puede significar perder una parte grande de la fibra y de los antioxidantes. Con piel, la sensación de saciedad dura más y el tránsito intestinal suele agradecerlo. Prueba a comerla en rodajas con la cáscara, o a añadirla a una ensalada. Si la piel es muy áspera, elige peras más firmes y lávalas con mimo.

Kiwi con piel, más fibra de la que imaginas

Sí, el kiwi se puede comer con piel. Y compensa. Al tomarlo entero, puedes ganar alrededor de un 50% más de fibra, además de más folato y vitamina E, y una actividad antioxidante mucho mayor que si lo pelas. Lávalo bien y cómelo como una manzana. Si la textura te molesta, córtalo en rodajas finas.

Freepik

Manzana con piel, quercetina y otros antioxidantes concentrados

En la manzana, la piel concentra antioxidantes como la quercetina, relacionada con efectos antiinflamatorios. También suma fibra, que se nota en la digestión. La opción más simple es lavar, secar y comer. Si haces compota casera, deja la piel y tritura al final, ganas sabor y aprovechas más.

Cuándo sí conviene pelar y cómo elegir fruta más segura

Pela si no puedes lavar bien la fruta, si tiene golpes profundos o zonas con moho, o si ves una capa de cera muy marcada que no sale al frotar. También es buena idea pelar cuando la vas a ofrecer a personas muy sensibles. Comprar fruta de temporada y en buen estado ayuda, pero el paso que manda sigue siendo el lavado y la revisión rápida de la piel. Esta semana, prueba a no pelar una de estas frutas y observa cómo te sienta.

Lee también:
5/5 - (1 voto) ¿Le resultó útil este artículo?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *