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Tecnología

Por qué Google Maps y Waze ahora te hacen llegar más tarde de lo normal

Antes, la ruta sugerida a veces era como una apuesta: si todo salía perfecto, ganabas minutos. Hoy, muchas veces te proponen un camino que parece menos brillante, pero más fácil de cumplir. En vez de prometerte el “mejor caso”, intentan acercarse al “caso normal” con lo que está pasando en la calle.

Eso se nota cuando evitan atajos que en el mapa se ven rápidos, pero en la vida real son un imán de frenazos, giros incómodos, rotondas que se atascan o tramos con incidentes frecuentes. El resultado es un tiempo estimado de llegada más largo, aunque el viaje sea más tranquilo y con menos cambios bruscos.

Waze se volvió más “protector” con alertas de frenazos, detenciones y caminos problemáticos

Waze sigue apoyándose en los reportes en vivo de su comunidad, y en sus actualizaciones recientes añadió más avisos de seguridad y de condiciones del camino. Cuando la app detecta frenazos, detenciones o tramos que suelen complicarse, tiende a evitar esos puntos. Eso puede sumar minutos en el cálculo, pero reduce la probabilidad de quedar atrapado en una mini crisis que te rompe el plan.

Los datos en tiempo real y la IA pueden inflar el tiempo para que no te lleves sorpresas

Google Maps y Waze ahora “ven” más cosas: obras, choques, cierres, congestión repentina y alertas compartidas entre plataformas. Con ese volumen de señales, es normal que el cálculo se vuelva más prudente. Si la app intuye que un tramo se puede torcer en cualquier momento, prefiere darte un margen desde el inicio.

En Google Maps, esa mezcla de datos históricos con reportes al minuto hace que te mande por desvíos que parecen más largos, pero que evitan un bloqueo típico. Es como elegir una fila que avanza lento pero constante, en lugar de la que se frena de golpe.

Foto Freepik

Recalculan más seguido, y eso cambia tu ruta a mitad de camino

Cuando el tráfico cambia rápido, el plan original dura poco. Vas por autopista, de pronto se forma un cuello de botella, y la app te saca por calles paralelas. Puede que llegues unos minutos más tarde que la promesa inicial, pero sin pasar media vida parado mirando luces rojas.

Ajustes y detalles que hacen que el tiempo estimado se alargue sin que te des cuenta

A veces el “retraso” lo fabrican tus propios ajustes. Si tienes activado evitar peajes o evitar autopistas, el cálculo cambia mucho, aunque no lo notes. También influye el tipo de vehículo, como rutas pensadas para eficiencia en un coche eléctrico, o preferencias para evitar caminos sin asfaltar en Waze.

Y está el contexto: a ciertas horas, una calle puede ser rápida o un embudo. Si la app sabe que en tu zona a esa hora suele haber parones, lo refleja desde el principio, aunque ese día te toque suerte.

Cuando aprenden tus “rutas de siempre”, a veces te recomiendan lo conocido, aunque no sea lo más corto

Con el tiempo, ambas apps aprenden qué sueles elegir. En vez de mandarte por el atajo “creativo” de cada día, pueden sugerirte una ruta conocida y estable. Para quien esperaba el truco de siempre, eso se siente como un paso atrás, pero suele ser una apuesta más fácil de cumplir.

Si Google Maps y Waze ahora parecen más pesimistas, no suele ser un fallo, es solo un cambio de estilo: menos promesas perfectas y más tiempos que encajan con lo que pasa en la calle.

Para recuperar control, revisa tus ajustes de peajes y autopistas, compara ambas apps en el mismo trayecto y sal con un pequeño margen en hora punta. Si llegas antes, mejor; esa es la nueva idea.

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