Insólito

“Soy gordo y la aplasté sin querer”: la insólita excusa de un hombre acusado de feminicidio

Una frase brutal puso este caso en el centro: Sergio Navarro dijo que a Ada Barrozo Quilo la “aplastó” sin querer durante un encuentro sexual. Pero la muerte de Ada, de 44 años, madre y trabajadora de una panadería, tomó otro rumbo.

Al principio se creyó que podía tratarse de una muerte natural. Sin embargo, la autopsia y los testimonios de violencia previa abrieron una sospecha más grave.

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Qué pasó la madrugada del 11 de marzo

La madrugada del 11 de marzo, Ada apareció sin vida en su casa. Según la pesquisa, estaba con su pareja, Sergio Navarro. Al comienzo se habló de una descompensación y hasta de un paro cardiorrespiratorio, por eso la causa arrancó sin una hipótesis firme.

Navarro primero dijo que intentó hacerle RCP. Después cambió y sostuvo que la muerte fue accidental, durante una relación sexual. Su frase, “soy gordo y la aplasté sin querer”, buscó instalar esa versión. Pero no cerró con los datos médicos.

La autopsia y por qué cambió la mirada sobre el caso

La autopsia marcó el giro, porque los peritos hallaron asfixia mecánica, nueve costillas fracturadas, pulmones perforados y edemas internos. Ese cuadro no describe un accidente ni una maniobra de auxilio. Desde ahí, la causa empezó a mirar un hecho violento.

Con el avance de la causa, la defensa del acusado se debilitó y las pericias, la escena y su conducta inmediata sumaron dudas.

En las manos de Navarro aparecieron lesiones compatibles con mordeduras. Para la querella, eso puede indicar que Ada intentó defenderse mientras era sometida. Además, refuerza la sospecha de presión sobre la boca o el cuello, en línea con la asfixia detectada.

Foto: gentileza Valery Antezana

También llamó la atención lo que hizo después, porque no llamó al 911, sino que golpeó una pared para alertar a una vecina, y un testigo entró por una ventana porque la puerta estaba cerrada. Esas conductas fueron vistas como extrañas si, como dijo, intentó salvarla.

El posible contexto de violencia de género detrás de la muerte

La muerte de Ada no quedó aislada de la relación que mantenía con Navarro. A medida que avanzó el expediente, surgieron relatos sobre golpes, control y miedo.

Amigas y compañeros de trabajo hablaron de violencia física, psicológica y económica. Una compañera de la panadería recordó un moretón visible y otros testimonios sostuvieron que él la controlaba, le dificultaba trabajar y que Ada volvía a la relación porque le tenía miedo.

Por esa razón, la carátula pasó de averiguación de causales de muerte a homicidio doloso agravado por el vínculo y por violencia de género. Además, en la última semana de abril se exhumó el cuerpo para ampliar estudios forenses. La querella busca sostener la acusación de femicidio.

El caso deja una advertencia dura. Las señales de maltrato rara vez aparecen de golpe; suelen estar a la vista mucho antes. Escucharlas a tiempo también puede salvar una vida.

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