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Los riesgos de comprar la fruta ya cortada

Las frutas cortadas están expuestas a contener una gran cantidad de microorganismos patógenos si no siguen algunas medidas higiénicas.

En los últimos tiempos, hemos simplificado tanto nuestra vida que ya ni siquiera queremos quitarle la piel a una mandarina, pelar una manzana o cortar una deliciosa sandía por nuestra propia voluntad. Nos hemos vuelto perezosos en todo sentido, algo que se ve reflejado incluso en el deterioro de nuestra salud.  Por esa razón, hoy queremos compartirte los peligros de comprar fruta cortada.

Son menos nutritivas

Las vitaminas son volátiles, ya lo sabías, ¿verdad? Por eso no encontrarás ninguna en las frutas y verduras que se venden ya cortadas. Esto significa que algunos nutrientes como la vitamina C, o todo el grupo de vitaminas B, son extremadamente sensibles a la oxidación debido al contacto con el agua y el aire, aunque el tiempo de envasado sea rápido. En cuanto a las fibras contenidas en las cáscaras de la fruta, desaparecen después de haberlas pelado.

Pueden causar problemas de salud

Comprar y consumir frutas ya cortadas, suele suponer un mayor riesgo de padecer problemas intestinales. Según los especialistas, los productos precortados tienen más posibilidades de estar contaminados con bacterias, puesto que el cuchillo con el que se cortan es el que ejerce como medio para transportar las bacterias que pueden estar en la cáscara sin lavar. Al cortar la fruta, dichas bacterias también se propagan a la pulpa y durante la etapa de envasado, expuestas a diferentes temperaturas, las bacterias pueden proliferar.

Más contaminación

Si hablamos de que al cortar la manzana y que por su naturaleza se oxide y cause contaminación, no estamos exagerando. En cuanto a la contaminación por acumulación de plástico, debemos hablar de las bandejas desechables. Y eso no es todo: también se debe decir que los procesos industriales como el lavado, corte, envasado y refrigeración, producen una cantidad incontable de CO2.

Duran mucho menos

Puedes comprobarlo cogiendo una rodaja de sandía precortada y una sandía entera y guardarlas en el refrigerador: la primera durará máximo 4 días, mientras que la segunda puede durar hasta 12 días o incluso más. ¿Cómo es esto posible? Esto se debe a las reacciones químicas de los azúcares cuando entran en contacto con el aire, que en una rodaja precortada es mucho más rápido. Al descomponerse los azúcares por reacción al oxígeno, liberan dióxido de carbono que daña la pulpa y acelera el proceso de descomposición.

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Este artículo fue elaborado con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial. Posteriormente, fue objeto de una revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional y un redactor jefe, garantizando así su exactitud, su pertinencia y su conformidad con los estándares editoriales.