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Estilo de vida

Alerta sobre los peligros ocultos en la ropa infantil de Shein

Los consumidores deben estar atentos a los riesgos que acechan en algunas prendas infantiles vendidas en plataformas online como Shein. Recientes estudios han revelado la presencia de sustancias químicas dañinas en una parte significativa de los artículos analizados, lo que pone en entredicho la seguridad de estos productos. Es crucial que las autoridades y los propios sitios web tomen medidas más contundentes para garantizar la protección de los niños.

Hallazgos preocupantes en los test de Testachats

La organización belga de defensa de los consumidores Testachats llevó a cabo un análisis exhaustivo de 25 prendas y calzados infantiles adquiridos en la plataforma Shein. Los resultados fueron alarmantes: 10 de esos artículos contenían al menos una sustancia peligrosa. En el caso de un par de zapatos, las concentraciones de plomo y ftalatos superaban en mucho los límites permitidos por la legislación europea, lo que según la portavoz de Testachats, Julie Frère, «es completamente irresponsable poner a la venta un producto así en el mercado europeo».

Otras sustancias dañinas detectadas

Además del plomo y los ftalatos, los test también revelaron la presencia de otros compuestos nocivos en algunos de los artículos analizados. Entre ellos se encontraron alérgenos como el níquel, irritantes como el dimetilformamida o la quinoleína, y etoxilatos de nonilfenol, dañinos sobre todo para los organismos acuáticos. Estas últimas sustancias, con el tiempo, se descomponen en otras que pueden alterar el sistema endocrino.

El problema de las regulaciones laxas

Aunque algunos de los productos cumplían con las cantidades máximas establecidas por la normativa europea, Testachats considera que las reglas actuales son demasiado permisivas. La organización reclama un refuerzo del reglamento REACH, especialmente en lo relativo a los disruptores endocrinos, pues pueden tener efectos adversos incluso a bajas concentraciones, sobre todo en niños. Además, se debe tener en cuenta el efecto cocktail de todas estas sustancias y la exposición crónica proveniente de diferentes fuentes.

El historial problemático de Shein

Shein, una marca de moda online de origen chino ahora con sede en Singapur, no es ajena a este tipo de cuestionamientos sobre la seguridad de sus productos. En 2020, varias organizaciones de consumidores, incluida Testachats, ya habían denunciado que dos tercios de los artículos adquiridos en plataformas como AliExpress, Wish, LightInTheBox, eBay y Amazon no cumplían con las normas de seguridad europeas, lo que hacía ilegal su comercialización en este mercado.

Foto Freepik

Ante esta situación, Testachats exige que las autoridades realicen más controles y que las propias plataformas en línea asuman con seriedad sus obligaciones. «Se trata de la seguridad de los consumidores», recalca Julie Frère. Es fundamental que se tomen medidas efectivas para proteger a los niños de los peligros ocultos en la ropa que se les vende.

La respuesta de la Unión Europea

Consciente de estos problemas, la Unión Europea ha dado un paso importante al incluir a Shein en la lista de las muy grandes plataformas en línea sujetas a controles reforzados en el marco de la nueva Ley de Servicios Digitales (DSA). Esta normativa busca garantizar una mayor supervisión y responsabilidad de las gigantes tecnológicas en cuanto a la seguridad y legalidad de los productos que comercializan.

El impacto de la moda rápida

La creciente popularidad de la «fast fashion» como Shein ha traído consigo serios desafíos en materia de sostenibilidad y seguridad de los consumidores. La presión por ofrecer prendas a precios cada vez más bajos a menudo se traduce en un descuido de los controles de calidad y de las normas de protección, lo que pone en riesgo la salud, especialmente de los más vulnerables como los niños.

La necesidad de un cambio de mentalidad

Para abordar este problema de manera integral, se requiere un cambio de mentalidad tanto en los consumidores como en las empresas y las autoridades reguladoras. Los primeros deben ser más conscientes de los riesgos y exigir mayor transparencia y responsabilidad a las marcas. Por su parte, las compañías deben priorizar la seguridad y el bienestar de los usuarios por encima del mero beneficio económico. Y los organismos gubernamentales tienen la responsabilidad de fortalecer y hacer cumplir con rigor las normativas que protejan a la población.

El papel de los padres y cuidadores

Los padres y cuidadores desempeñan un papel fundamental en la protección de los niños frente a estos peligros ocultos. Deben informarse sobre las prácticas de las marcas, leer atentamente las etiquetas de los productos y, en caso de duda, abstenerse de adquirir artículos que puedan poner en riesgo la salud de los más pequeños. Solo así podrán garantizar un entorno seguro y saludable para su desarrollo.

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Veronica Pereira