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Aquí hay cinco cosas que están arruinando tu vida

Aquí hay cinco cosas que están arruinando tu vida. La vida es un bien precioso que debe ser salvaguardado y para ello es necesario eliminar las formas altamente destructivas de hacer las cosas.

Vivir es la mayor experiencia del mundo, contemplar todo lo bello o no tan bello que pueda venir a la mente, sin duda es un regalo. Pase lo que pase sólo porque estamos vivos y basados en esta certeza, la vida debe ser preservada y cuidada en todos los aspectos, incluido el de la felicidad.

Sentirse agradecido y feliz de estar en el mundo es de hecho la mejor manera de pasar la vida, dejando a un lado los sentimientos negativos que por lo general sólo llegan a perturbarnos. Sin embargo, aunque estos conceptos son claros y fáciles de tener en cuenta, cada vez son menos las personas que logran ser felices y esto porque incluso sin darse cuenta, tienden a comportarse incorrectamente, escenificando comportamientos que, a la larga, conducen precisamente a la infelicidad.

Hoy, por lo tanto, trataremos de averiguar cuáles son estas cosas que hacemos eligiendo entre las cinco más comunes que pueden arruinar nuestras vidas sin ninguna razón aparente. ¿Todo listo?

Cinco comportamientos que pueden arruinar nuestras vidas

  1. Escapar de situaciones

A menudo, para evitar el estrés asociado con ciertas situaciones, usted elige no lidiar con ellas fingiendo que no existen. Esto lleva a no mirar las cosas con ojo crítico, arriesgándose así a no percibir ningún sentimiento de peligro sólo porque no nos gusten en este momento. Aceptar las cosas tal y como son y asegurarse de que mejoren es la única manera de vivir una vida plena y de ser los únicos conductores, capaces de decidir en todo momento el destino y el camino a seguir para llegar allí.

  1. Compararse con los otros

En la era de los medios sociales, estamos constantemente invadidos por videos y fotos que muestran a conocidos y perfectos desconocidos que quieren vivir sus vidas. Esto nos lleva inevitablemente a confrontar las experiencias de los demás y a ver cómo reaccionan los demás ante las situaciones que se presentan ante ellos.

El problema es que no siempre lo que aparece es la realidad y cada vez más personas tienden a mostrar una vida idílica y lejos de lo que realmente viven. Compararse con ellos significa, por tanto, sentirse constantemente culpable, como si se perdiera algo, desafortunado o, peor aún, incapaz de aprovechar las muchas oportunidades que parecen llegar a todos menos a nosotros. Una actitud que no conduce a un bien y al mismo tiempo nos empuja a pensar negativamente.

La solución en este caso es darse cuenta de que usted es el blanco de imágenes ficticias y observarlas como si fuera una película, evitando comparaciones innecesarias y perjudiciales para centrarse en sus vidas que pueden no ser perfectas, pero que sin duda es verdadera y llena de oportunidades que usted puede tomar sólo prestando la atención adecuada.

  1. Ser la víctima

Muchas veces cuando algo desagradable sucede uno tiende a victimizarse pensando que la culpa es siempre y sólo de los demás, del destino o de la desgracia habitual. Pues bien, si por un lado esto puede corresponder a la verdad, por otro es bueno recordar que también nosotros (con las excepciones necesarias) somos responsables de lo que nos sucede. E incluso cuando nos encontramos en una situación en la que realmente hemos sido víctimas, seguir llorando sobre la leche derramada asegurará que el daño se duplique. Mucho mejor levantarse, secar las lágrimas (y la leche) y empezar a actuar para mejorar. Es verdad, a veces la vida nos pone frente a los obstáculos, pero sólo depende de nosotros elegir entre dejarnos vencer o luchar con todas nuestras fuerzas para sortearlos y superarlos.

  1. Perseguir a los demás

Cuando te preocupas por algo o por alguien, intentas por todos los medios hacer que forme parte de tu vida. A veces las cosas van a ser diferentes y seguir persiguiendo a personas que no nos dan la atención adecuada o situaciones que son completamente ajenas, sólo lleva a perder un tiempo valioso que se podría invertir en otras cosas. Por supuesto, renunciar a algo puede doler, pero después de un tiempo el dolor se convierte en resignación y en ese momento la vida empieza a tomar nuevos colores, el entusiasmo por lo que tenemos a nuestro alrededor tiende a sentirse y quién sabe si observar bien lo que ya está en nuestras vidas ayuda a que descubres algo o alguien realmente especial.

  1. Dejar de vivir

Ser fatalista a veces puede ayudarnos a resistir mejor ciertas situaciones. En algún momento, sin embargo, es esencial que mires bien y captes lo que quieres. Las ocasiones, excepto los casos fortuitos, nunca vienen solos y es inútil esperar a la perfección antes de dejarse llevar por la vida. La vida es ahora y uno no debe dejar que se deslice entre sus dedos por nada.

Empezar a vivir y actuar como protagonistas y autores de su propia historia es a menudo la mejor manera de sacudirse una visión negativa de las cosas y abrazar una más positiva y capaz de hacer la vida ciertamente más hermosa.

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