Armario siempre ordenado: cómo limpiar y eliminar las prendas innecesarias

Incluso antes de proceder con sus nuevas compras y tratar de ordenar su armario tendrá que hacer espacio. Así que aquí está la forma de elegir las prendas de vestir para tirar.

Sueñas con un armario al estilo de Carrie Bradshaw pero te encuentras navegando por una maraña de faldas, vestidos y camisas sin cabeza ni cola. En lugar de un poco de compras extra o un armario digno de una estrella de Hollywood, lo que necesitas es ordenar.

Admitamos que no es exactamente la práctica a la que las mujeres estamos más acostumbradas: mantener la casa en orden está bien, el coche está bien, pero el armario pertenece definitivamente a la categoría de misión imposible.

Lo que se interpone en nuestro camino es una simple pero decisiva conciencia: para poner las cosas en orden tenemos que tirar.

Sin embargo, hacer una selección no es una práctica aceptable. Es un poco como si nos pidieran que eligiéramos entre nuestras mejores amigas: esa falda podría volver a estar de moda, los pantalones podrían volver si perdemos unos kilos y luego esa blusa blanca del final es un perenne que tal vez usamos muy poco.

En resumen, las razones para seguir siempre ganan a las de tirar y mientras tanto nuestro armario corre el riesgo de explotar.

¿Cómo detener este círculo vicioso? Es hora de aprender las reglas de oro de la limpieza de armarios. Selecciona los objetos que puedes tirar, sólo tienes que tener unas cuantas reglas claras en mente y… ¡empieza!

Armario siempre ordenado: ¿qué hay que tirar?

Para limpiar el armario hay que tener la frialdad de entender qué prendas y accesorios han llegado al final de su recorrido. Para nosotros los adictos a la moda la elección no es fácil: vivir con la separación es un paso difícil pero, por desgracia, tarde o temprano tienes que ceder.

Aquí hay algunos consejos para hacerlo con la certeza de no cometer errores.

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Joyas que se desgastan – Ese desagradable color verdoso que tiñe nuestra piel se elimina fácilmente pero eso no significa que tengamos que ceder tan fácilmente. Si tu pulsera, pendiente, anillo o collar se está desvaneciendo, ahora es el momento de reemplazarlo.

Trajes viejos – Cuando la tela cede, se despega, se desmenuza, es hora de decir adiós. Un vestido demasiado viejo estará, literalmente, desgastado, así que es hora de evitar mostrarlo en público.

Ropa íntima – Son las prendas que están más en contacto directo con nuestra piel. Será bueno conservarlos de la mejor manera posible tanto por razones de higiene como para evitar los antiestéticos pliegues bajo la ropa. Así que fuera entonces los sostenes que ya no soportan y los calzones que ya no se adhieren al cuerpo.

Zapatos demasiado pequeños – El pie no se encoge, ¡acepte! Un tamaño más grande se fija con una plantilla, pero para uno más pequeño la solución es sólo decir adiós.

Los tacones que maltratan – te encantan pero, por desgracia, no los usas. El dolor es demasiado, la incomodidad inaceptable, el equilibrio falla. Si esos zapatos han estado en la caja desde el día que los compraste, créeme, nunca los usarás.

Vestidos clonados – Aún menos. Si un modelo te gusta tenerlo en mil tonos no será una ventaja sino un desorden. Elige un par de tonos básicos y los otros… ¡se irán volando!

Un recuerdo especial – los zapatos del primer beso, la camiseta del primer día de clase, la falda de la graduación y cualquier otro que tenga. Muchas de las prendas que llenan nuestro armario están ahí como recuerdos, pero recuerdos que ya no usamos. Fotografíalos entonces y luego despídete de ellos de una vez por todas. Es hora de hacer espacio para ropa nueva y nuevos recuerdos.