Arrastra al perro en su motocicleta, el conductor lo persigue y lo salva

Un conductor estaba en su coche cuando a lo lejos vio a un hombre en una motocicleta arrastrando a su perro con una correa. El conductor no dudó ni un instante, dando lugar a una desenfrenada persecución hasta lograr alcanzar a la motocicleta para ayudar al pobre animal en apuros.

El hombre después de pasar a la motocicleta detuvo su coche en medio de la carretera para bloquear el camino. Se bajó apresuradamente y empezó a arremeter contra el dueño del animal, señalándole las condiciones en las que el perro se quejaba. «¡Estúpido! ¿Qué es lo que haces? ¡Puedes ver que hay sangre!», grita el conductor, mostrando las marcas que el perro dejó en el asfalto.

Alterado por la ira e indignado, arranca la correa de las manos del dueño del perro y sigue furioso con ellas y amenaza con denunciarlo a las autoridades por maltrato.

El dueño del perro parece indiferente y casi ignora el abuso y el sufrimiento infligido al pobre animal. Sin embargo, cuando el conductor le quita la correa de las manos y se siente amenazado, el joven reacciona y pide que le devuelvan el perro. El conductor sigue atacando al chico, tratando de hacerle entender el error y que podría arriesgarse a una denuncia. Al final, devuelve el perro, pero lo pone en la cesta, para que no lo arrastre más y sólo así lo deja ir.

Sin embargo, se puede entender que el conductor se quedó a observar y a filmar al chico, que se había detenido un poco más adelante. El chico había hecho que el perro se bajara a la acera, para filmarlo y comprobar las heridas de sus miembros causadas por el roce en el asfalto.

Probablemente, el joven tuvo buena fe, sin darse cuenta del daño que causaba al perro. Tal vez quería hacerlo correr, dejar que el perro se desahogara y mantenerlo activo. Lo que no había considerado es que, con el calor, el perro corría el riesgo de sufrir un golpe de calor y que incluso el asfalto caliente en este caso le causara lesiones y heridas en sus patas.

En el pasado, se han registrado otros casos similares, entre los que se encuentran pandilleros que entrenan a sus molosos para la lucha. Métodos coercitivos, ilegales y perjudiciales que entran en el ámbito del delito porque violan la norma de bienestar animal.

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