Britney Spears contra su padre: «Quítenme las cadenas o renuncio»

Más de veinte años han pasado desde su primera aparición en el mundo de la música, pero ahora, existe la posibilidad de que jamás se le vuelva a ver cantar o en un escenario. Todo esto a raíz de la ardua disputa de su custodia contra su padre James Spears, su tutor legal durante los últimos 12 años.

La cantante estuvo recientemente ante el tribunal de Los Ángeles, alegando que desea ser «liberada» de las cadenas de su padre, siendo totalmente apoyada por el movimiento «Free Britney». La cantante ha hecho saber que tiene miedo de las acciones que pueda poner en marcha James Spears en caso de que vuelva a tener control total sobre ella, por lo que ha dicho que no volverá a actuar mientras él siga siendo responsable legal de su carrera profesional y vida personal.

El abogado de la cantante, Samuel D Ingham III, dijo que actualmente no se mantiene una «relación laboral estable» entre ambos, asegurando que pese a ser padre e hija, no se han hablado durante mucho tiempo. La Juez Brenda Penny dijo que considerará nuevas peticiones sobre la suspensión parcial o incluso la retirada total de la protección paterna, cosa que el abogado tiene la intención de conseguir.

Por petición de Britney, la compañía financiera Bessemer Trust fue nombrada como su co-abogado. En la audiencia, James Spears se defendió diciendo que su gestión sobre la carrera de la cantante ha mejorado seriamente su situación financiera, la cual ha pasado por un gran número de deudas y demandas millonarias. Su abogada, Vivian Lee Thoreen, asegura que «no hay evidencia que apoye la aplicación de la suspensión» agregando que, si deja de estar bajo el cuidado de su padre, la principal afectada va a ser la misma Britney.

La cantante está siendo cuidada por su padre desde el año 2008, el cual se encarga no solo su carrera, sino también de su vida personal, incluida sus relaciones con los medios de comunicación, amigos, shows y visitantes. La decisión fue tomada por la corte después del colapso mental de la mujer que muchos recordamos después del divorcio de Kevin Federline, cuando comenzaron sus fiestas interminables acompañadas de alcohol y drogas, además de cientos de escenas embarazosas publicadas en todos los medios de comunicación.

Todos recordamos como después de estar solo una noche en un centro de desintoxicación, Britney fue a una peluquería de los Ángeles y decidió afeitarse completamente la cabeza. En aquel entonces, las fotos dieron la vuelta al mundo y aun son muy virales en internet. Otras cosas que sucedieron fueron cuando atropelló a un paparazzi con su coche, sus frecuentes hospitalizaciones para su supuesta rehabilitación la cual nunca terminaba y el enfrentamiento con la policía que tuvo tras perder la custodia de sus hijos Sean Preston y Jayden James.

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Su carrera fue destruida debido a todos estos episodios, motivo por el que terminó en una clínica psiquiátrica y bajo la tutela legal de su padre hasta el día de hoy. Desde entonces, solo se ha visto empeorar la situación, aunque la cantante se encuentra activa, incluso ha conseguido publicar tres álbumes y participar en “X Factor” como juez. Durante la mayoría de las audiencias, sabiendo que su carrera se encuentra en un punto de no retorno y del hecho de que la decisión del juez salvó su vida hace años, Britney siempre prefirió mantenerse en silencio todo el tiempo que estuvo en el tribunal.

Pero en los últimos meses, con 39 años de edad, la cantante ha ido obteniendo la libertad de poder elegir quién tiene el control sobre su vida con el fin de ir ganando imparcialidad sobre las audiencias, tanto así que en el pasado siempre se hacían a puerta cerrada, pero las últimas visitas han sido públicas. Este tipo de cambios ha hecho que el movimiento “Free Britney” empiece a pedir más que nunca su “liberación” de las garras de su padre, tanto así que docenas de fans se presentaron el pasado martes para apoyar a la cantante ante el tribunal de Los Ángeles e incluso algunos consiguieron entrar en la sala.

Su padre ha dejado claro que no planea renunciar a la custodia de la cantante. El año pasado tuvo que renunciar temporalmente a su protección jurídica por motivos de salud, pero James Spears ha sido claro diciendo que tiene la intención de recuperar el pleno control de todo lo que rodea a Britney sin importar sus objeciones, supuestamente por el “amor incondicional de un padre por su hija y el deseo de protegerla de todo aquel que quiera aprovecharse de ella”.

La madre de Britney, Lynne (exesposa de James), se ha puesto del lado de la cantante, asegurando que la relación entre ambos es irreparable. La mujer dice que no tiene malas intenciones con su exmarido, pero conoce la situación y piensa que esa relación debe llegar a su fin: «es hora de empezar de nuevo», dijo en una entrevista.