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Bruselas les pondrá fin a las ventas de coches de gasolina y diésel en 2035

La capital belga ha anunciado que quiere cumplir los objetivos acordados en los Acuerdos de París firmados en el año 2015 y que quiere obtener resultados en poco tiempo.

Muchos países se encuentran en la lucha para combatir los efectos del cambio climático y sin duda todos estamos llamados a desempeñar nuestro papel por pequeño que sea. Ciudadanos de a pie, pequeñas empresas, multinacionales y organismos gubernamentales, nadie está libre de culpa, y mucho menos de la ardua tarea de remediar la situación en materia de contaminación que se ha producido en los últimos años y que los científicos tanto alertan para el futuro de la calidad del planeta y la supervivencia de la especie. Esta conciencia del problema es bastante clara en Bruselas, donde en los últimos días se ha hecho oficial una noticia bastante importante. En toda la región de la capital belga se busca que a partir de 2030 se comience a prohibir completamente el uso de gasolina y coches diésel con el fin de que para el 2035 este tipo de combustibles ya no sean usados.

Así, dentro de tan solo ocho años, Bruselas estará completamente libre de coches que, según las estadísticas, son los más contaminantes de todo los que circulan en la capital. La hoja de ruta del gobierno belga ha sido considerada como muy ajustada por algunos expertos: esta propuesta pretende reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del país, donde tiene su sede la Comisión Europea, en un 40% respecto a las mediciones realizadas en el año 2005.

Sin embargo, la supresión de los coches diésel no es la única medida de la que se ha hablado en el informe entregado por el Gobierno de Bruselas. Según este, tan solo cinco años más tarde, en 2035, la prohibición debería extenderse también a los medios de locomoción los cuales deben renunciar a los métodos convencionales y utilizar gasolina sin plomo y GLP.

Las decisiones y proyecciones hechas por las autoridades belgas tienen un objetivo claro: hacer un esfuerzo conjunto para alcanzar el objetivo fijado por el Acuerdo de París del año 2015. De hecho, el gobierno incluso entregó una proyección sobre el aumento de la temperatura media global por debajo del umbral de 2 ° C por encima de los niveles preindustriales para el año 2100.

Según estos datos entregados por el gobierno belga, las emisiones del sector del transporte actualmente representan más del 26% del total de las emisiones contaminantes generadas solo por la ciudad de Bruselas. Precisamente por estos índices, ya en el próximo año 2025 se pondrán en marcha las primeras soluciones para el abandono definitivo de los vehículos que utilicen diésel primero y para después ir por los que usen gasolina.

Solo queda observar los planes de la ciudad con interés y, esperar que muchos otros gobiernos de otros países se animen a imitarla lo antes posible para comenzar a contribuir en todas las escalas posibles para reducir el impacto medioambiental que tanto preocupa a la humanidad del futuro.

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