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Calambres, inapetencia y otros síntomas de enfermedades renales

En ocasiones pueden pasar desapercibidos, evitando un diagnóstico temprano

Las enfermedades renales son comunes en personas de todas las edades; estas se producen cuando los nefrones no funcionan correctamente; ya que estos son los encargados de filtrar tanto los desechos en el organismo, como el exceso del agua, lo que da vía libre a la producción de orina.

Estas enfermedades cuando no se detectan a tiempo y no se se les da un tratamiento temprano y eficaz, pueden generar la paralización de la actividad renal en uno o los dos riñores que tenemos en nuestro cuerpo. Esta es una afectación irreversible que se maneja con diálisis o se soluciona con una intervención quirúrgica para sustituir el órgano dañado por uno funcional.

Sin embargo, el proceso es complicado no solo por lo que representa un operación de ese tipo; sino también por lo complicado que es en muchos casos hallar un donante. Pero aún y cuando se encuentre y el proceso de cambio de órgano sea un éxito; el paciente deberá vivir eternamente dependiente de fármacos para que su cuerpo no rechace el órgano que originalmente no le pertenece.

¿Pero qué genera las enfermedades renales?

Según explica MedinePlus en su portal web, «las causas incluyen problemas genéticos, lesiones o medicamentos»; también son factores de riesgo la «diabetes, presión alta o un familiar cercano con algún problema de los riñones».

Algunos de los mecanismos para que el cuerpo llegue a este punto, son mantener una buena hidratación, disminuir el consumo de sal, evitar la exposición a la nicotina y reforzar la dieta diaria con elementos como frutas, verduras, granos integrales y productos lácteos bajos en grasa. Asimisno se recomienda disminuir la ingesta de licor, mantener los niveles estables de azúcar en la sangre y tratar de estar en el peso adecuado según lo que indiquen los médicos.

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Ahora bien, hay algunos síntomas de este padecimiento que son muy usuales y que podríamos estar haciendo ‘de la vista gorda’ inconscientemente; atribuyendo las dolencias o los comportamiento «extraños» en el cuerpo, a ‘gajes del oficio’ o ‘achaques’ propios de la edad.

Uno de ellos es la alteración del sueño; que muchas veces pensamos que tiene que ver con trasnochos, estrés, cargas laborales o preocupaciones en general. Pero lo cierto es que así se puede estar manifestando la acumulación de toxinas producto de una mala filtración de la sangre.

Otras señales de alarma son la hinchazón al rededor de los ojos, el déficit de atención y la inapetencia (ambas por acumulación de toxinas); la inflación en los tobillos por carencia de sodio; los calambres por desequilibrio electrolítico y los cambios en el color de la orina y la frecuencia con la que evacuas la misma.

Estas señales pueden ser pequeños avisos para que vayas al médico a evaluar tu cuerpo y así evitar que la enfermedad empeore, o -si no se ha desarrollado- impedir que aparezca. Bajo ningún concepto recurras a la automedicación, pues este tipo de diagnósticos médicos con altamente delicados y requieren de la atención de un experto.

En los casos más graves, las enfermedades renales se manifiestan con dolor en el pecho, náuseas, vómitos, pérdida sin peso sin razón aparente y dificultad para respirar.

 

 

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