Cambiar el aire de tu dormitorio favorece el sueño

Muchos tienen la costumbre de encerrarse en el dormitorio después de la cena para ver la televisión, trabajar en el ordenador o leer un libro. Y luego, tac, apagas la luz y te metes entre las sábanas, dando mil vueltas en la cama sin poder dormir y despertándote más cansado que la noche anterior.

Un poco de aire fresco

El error está en es que no cambiamos el aire del dormitorio. El dióxido de carbono producido por la respiración se acumula a medida que pasan las horas y termina arruinando la calidad del descanso. Esto lo demuestra un experimento publicado en la revista Indoor Air por investigadores de la Universidad Tecnología de Eindhoven, Países Bajos.

Los protagonistas del estudio fueron 17 estudiantes en buena salud, a los que se les pidió que durmieran durante cinco noches en una habitación cerrada, o con la ventana o la puerta abierta, anotando en un diario su percepción de la calidad del sueño, y comparando esta información con una serie de datos objetivos, como el dióxido de carbono presente en el aire, la temperatura de la habitación, la humedad y los movimientos detectados durante el descanso con sensores aplicados en el brazo y la almohada.

Los resultados muestran que «los bajos niveles de dióxido de carbono están asociados con un sueño más profundo, reparador y con menos despertares», explican los investigadores. La ventana abierta es obviamente más efectiva, pero cuando hace frío afuera, o hay demasiada luz o ruido, simplemente tire de la manija de la puerta.

Más descansado y concentrado

Los expertos de la Copenhagen School of Design and Technology (KEA) también llegaron a la misma conclusión: «La percepción del aire fresco en la habitación aumenta cuando los niveles de dióxido de carbono bajan, y esto -escribieron en un estudio reciente- nos permite estar más descansados y concentrados al día siguiente».