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¿Con qué frecuencia se debe cambiar la ropa de cama? La respuesta te sorprenderá

Lavar con frecuencia la ropa del hogar y colgarla al aire libre y al sol, es un hábito que favorece mucho nuestra salud.

¿por qué es tan importante cambiar la ropa de la cama?

Aunque algunos no lo sepan, dormir en una cama con ropa limpia y fresca es el primer paso que debemos dar para evitar problemas de salud. De hecho, muchas investigaciones han podido establecer que las bacterias y microbios se proliferan en la cama, debido a que nuestro organismo transmite todo esto a través de los estornudos, tos, sudor y demás secreciones.

Asimismo, cuando dormimos la piel pierde escamas, siendo esto el alimento principal de los ácaros que se reproducen en las sábanas por causa del calor que desprende el cuerpo y a la humedad que causa el sudor. A todo esto, se le agregan residuos de alimentos, cosméticos, cremas y pelo de diferentes mascotas.

Por consiguiente, una excelente higiene de toda la ropa de nuestro hogar es esencial para prevenir que nuestra cama se convierta en generadora de diversos gérmenes.

¿Con qué frecuencia se debe cambiar la ropa de cama?

Si no queremos que nuestro lugar de descanso se convierta en un cultivo de ácaros, mohos, hongos y bacterias, lo adecuado es hacer lo siguiente:

Sábanas: se deben cambiar por lo menos una vez a la semana, en especial en la época de verano cuando sudamos con más facilidad, dado que con pijamas cortas o prendas ligeras, la piel está en contacto directo con la ropa de cama.

Fundas de almohadas: estas deben cambiarse dos veces por semana. Una investigación dio a conocer que después de un año y medio de uso pueden hallarse hasta 17 tipos de hongos en las almohadas.

Piyamas o camisas para dormir: para evitar que se conviertan en hogar de bacterias, se aconseja cambiarlas dos veces por semana.

Toallas y albornoz: es muy importante cambiar las toallas con frecuencia, puesto que al permanecer húmedas, son el lugar perfecto para la proliferación de toda clase de bacterias. Para una higiene ideal, las toallas de baño y albornoz deben lavarse luego de una semana de uso como máximo.

Lavado

Las sábanas y fundas de almohadas se deben lavar separado del resto de la ropa y a una temperatura superior a 60°, agregando su detergente habitual y teniendo en cuenta de añadirle tres o cuatro cucharadas de vinagre, pues este líquido tiene una excelente acción antibacteriana.

Ten presente siempre que nunca debes poner la ropa de cama aún húmeda en el armario, porque esto favorecería la proliferación de microbios y ácaros, ya que a estos microorganismos les encanta la humedad y el calor.

Otras recomendaciones:

  • Para que la humedad no se estanque en las toallas, después de cada uso deben extenderse al sol, pero si el clima no lo permite, en un tendedero.
  • Utiliza tejidos naturales como el algodón y el lino.
  • No coma en la cama.
  • Periódicamente, dale vuelta al colchón y límpielo con una aspiradora.
  • Nunca se acueste con la piel y el cabello mojados.
  • Tome una ducha antes de irse a dormir.
  • Al amanecer abra las ventanas para ventilar la habitación y espera un poco antes de hacer la cama.

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