Salud

Cáncer de hígado: síntomas poco comunes que no deben ser ignorados

Actualmente, el cáncer de hígado es uno de los que más ha aumentado su presencia en países como Canadá. La tasa anual de casos aumentó un 6,1% en cinco años para las mujeres y 9,1% en el mismo periodo de tiempo para los hombres. Sin embargo, la mayoría de las personas no tiene conocimientos claros sobre los síntomas o métodos de prevención de esta patología. Por lo tanto, hoy veremos algunos síntomas que suelen pasar desapercibidos, pero que pueden estar arrojando señales del desarrollo del cáncer de hígado.

Pero antes, ten en cuenta que los casos de cáncer de hígado han aumentado mucho en los últimos años.

El cáncer de hígado era considerado una enfermedad bastante rara, pero desde el año 1990, el aumento de pacientes con esta patología se ha duplicado en Norteamérica. Lastimosamente, los síntomas más claros del cáncer de hígado no aparecen hasta que el cáncer ha alcanzado una fase avanzada, por lo que las revisiones médicas son fundamentales para comenzar con un tratamiento oportuno.

Estos son algunos de los factores de riesgo y síntomas que podrían ser señal de un daño hepático:

Obesidad y diabetes tipo 2.

Este es un factor recientemente descubierto para el cáncer de hígado. El aumento de este tipo de cánceres está asociado con la obesidad y la diabetes al punto de convertirse en unos de los principales factores para comenzar a hacer estudios diagnósticos. Pero, solo tener sobrepeso no nos convierte en candidatos a padecer cáncer de hígado, por lo que es importante acudir con un especialista para conocer el estado general del organismo.

La sensación de apetito disminuye drásticamente.

El exceso de líquidos en el vientre puede generar una sensación de saciedad mucho más marcada, el Dr. Abou-Alfa asegura: «Uno de los síntomas más claro del cáncer es la pérdida del apetito, también son frecuentes los problemas digestivos, eructos y náuseas, pero pueden ser síntomas de otras enfermedades no relacionadas con el cáncer».

Hepatitis C o Hepatitis B.

Los antecedentes de salud influyen mucho en el riesgo de padecer cáncer de hígado. De hecho, las personas que han tenido hepatitis C o hepatitis B pueden desarrollar cáncer de hígado hasta 10 años después de su diagnóstico. Para el caso de la hepatitis B, los niños norteamericanos son vacunados al nacer, pero los que no reciben la vacuna pueden correr el riesgo de desarrollar cáncer de hígado con el pasar de los años.

Los ojos y la piel toman un color amarillento.

Estos síntomas pueden estar muy relacionados con el cáncer de hígado, el Dr. Abou-Alfa dice: «Si tiene picores junto con ictericia, definitivamente es una señal preocupante». La ictericia también es señal para otros tipos de cáncer como el de páncreas y el de vesícula biliar. Pero, también puede ser causado por problemas no relacionados con el cáncer como infecciones víricas, el consumo de alcohol u otros trastornos.

Dolor abdominal inusual.

La mayoría de los pacientes con cáncer de hígado manifiestan sentir dolor en la parte abdominal superior. El Dr. Brawley, médico asociado a la Sociedad Americana del Cáncer manifiesta: «Cuando he examinado a un paciente asintomático, generalmente me dicen que tienen dolor cuando hago presión en la zona del hígado». El dolor en el área no indica necesariamente que se trata de cáncer de hígado, hay otras patologías como hepatitis o un problema en el bazo o páncreas que pueden causar este tipo de dolor, por lo que la recomendación es acudir con un médico si hay un dolor marcado y consistente en la zona abdominal superior.

Consumo excesivo de alcohol.

Se ha demostrado que el consumo regular y excesivo de alcohol afecta a la calidad de las células del hígado, las cuales se sustituyen por tejido cicatricial. Esta afección, llamada cirrosis, puede causar cáncer de hígado, esto según estudios hechos por la Sociedad Americana del Cáncer.

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Veronica Pereira