Cinco buenas razones por las que debes comer lentamente

Puede que lo hayas leído o escuchado: comer despacio y tomarse el tiempo para masticar es bueno, pero ¿alguna vez te has preguntado por qué? Una mejora en la digestión es lo primero que piensas, pero los beneficios de esta práctica son muchos, algunos de ellos muy inusuales. 

Ayuda a la higiene bucal: El contacto de la saliva con el alimento ayuda a lubricarlo para su mejor digestión. Además las encías se ejercitan cuando se mastica y eso ayuda a mantener la mandíbula y los dientes fuertes.

Ayuda a mantener el peso adecuado: masticar lentamente ayuda a comer menos, porque durante la masticación se producen hormonas que regulan el apetito y una sensación de saciedad en el cerebro. Esto le permite mantener su peso bajo control.

Se disfrutan mucho más los sabores: La buena masticación mejora la percepción del gusto. Las papilas gustativas tienen tiempo para captar todos los matices aromáticos de los alimentos. Esto también permite reducir el uso de sal ya que los alimentos se perciben como más sabrosos.

Más consciencia de lo que se come. El adquirir este hábito de comer despacio, hace que prestemos más atención a lo que llevamos a la boca y como consecuencia que acabemos eligiendo buenos alimentos para disfrutarlos y cuidarnos al máximo.

Se tiene más energía: masticar con cuidado y sin prisa contribuye a una asimilación óptima de los alimentos, lo que conduce a una sensación de mayor energía, debido a que evita el riesgo de pesadez y acidez gástrica, ya que el alimento permanece menos en el estómago porque ya está descompuesto y pre digerido en la boca.

Se bebe menos agua: beber agua es muy bueno, pero hacerlo a la hora de las comidas diluye los jugos gástricos y ralentiza la digestión. Si el bolo es rico en saliva porque se mastica cuidadosamente, se reduce la necesidad de beber agua mientras se come.