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Cena: 5 reglas que no debes romper para digerir mejor y dormir bien

Si por las mañanas te has llegado a sentir con mucha fatiga, probablemente sea por la cena del día anterior. De hecho, lo que se coloca sobre la mesa y cómo lo consumimos son pequeños factores que son muy importantes a la hora de nuestro descanso, energía y salud física. Por ello, seguir algunas recomendaciones te ayudará a tener una buena digestión y un buen descanso.

La cena es una comida que ha sido muy infravalorada. Comer mal en la cena supone, de hecho, comprometer la buena digestión , favorecer el insomnio e incluso la acumulación de peso. No se trata solo de decidir qué poner en la mesa, sino también de cómo comer : si sigues estas reglas, ya no tendrás problemas por la noche.

Para que la comida de la noche contribuya a un saludable y restaurador descanso, además de evitar el aumento de peso, te contaremos 5 recomendaciones que debes poner en práctica en tu día a día.

Trata de comer temprano.

La hora de la cena puede variar teniendo en cuenta tu horario, sin embargo, es fundamental tener en cuenta que deben pasar como mínimo 2 horas entre la cena y la hora de dormir. Acostarse una vez haber terminado de cenar disminuye de manera considerable el proceso digestivo, ya que, cuando dormimos, la mayor parte de las funcionalidades de nuestro organismo permanecen en descanso. Por ejemplo, la eliminación de energía y grasas también se ralentiza. Las secuelas de esto tienen la posibilidad de ser no solamente kilos de más, sino también una pesadez que te dejará un poco aturdido a lo largo del día.

No consumas alimentos que sean difíciles de digerir.

Una buena opción al cenar es evitar los alimentos pesados y de difícil digestión, como los embutidos, el queso y las carnes grasas, en especial los alimentos procesados y precocinados. Para una cena rica, pero también digerible, opta por las verduras frescas, tanto cocidas como crudas, los quesos ligeros y frescos, el pescado y las carnes magras. No te olvides de comer fruta antes de las comidas, así te aseguras de eliminar los azúcares naturales que contiene la fruta sin riesgo de que se produzca una subida brusca de los niveles de glucosa en la sangre.

No cenes con el televisor encendido.

Los tiempos han cambiado, y uno de esos cambios fueron los televisores. Cada día que pasa, vamos tomando el hábito de comer frente al T.V., lo cual trae algunas consecuencias nocivas como la distracción durante la comida, lo que puede hacer que termines consumiendo más alimentos de lo normal. Esto ocurre porque no te das cuenta y acabas alimentándote más.

Consume los alimentos despacio.

Es una regla que se aplica a cada una de las comidas, no únicamente a la cena. Existe una razón por la que bastantes personas realizan largas pausas para comer. El proceso de ingesta de alimentos no debe ser tan veloz, sin embargo, para millones de personas las comidas son un tema apresurado que se debe concluir lo antes posible. De hecho, comer despacio tiene una consecuencia beneficiosa para la salud. Si no nos atiborramos, nuestro organismo va a tener tiempo suficiente para percibir si se encuentra lleno. Esto conducirá a una sensación de saciedad más clara y, en última instancia, se consumirán menos calorías.

No te excedas con el uso de las especias.

Si bien es cierto que las especias les dan un sabor increíble a las comidas, excederse en cada platillo contribuye al incremento del consumo de calorías. De igual forma, existen personas que agregan sal a sus alimentos solo por costumbre, lo cual incrementa el consumo de sodio de manera innecesaria.