Belleza

Claves para tener una piel bonita y saludable en primavera

Nuestra piel se ve beneficiada de los nutrientes que contienen los alimentos que comemos, lo cual resalta su vitalidad y suavidad.

Grasas buenas, frutas, verduras, cereales integrales, especias y semillas, como puedes ver, no hay verdaderas sorpresas o que no estén en los alimentos que comemos cada día, aunque no tengamos idea de lo que sucede en nuestra piel.

Un estudio australiano tomado por el Dr. Pomarède, autor de Mon cahier Beautyfood, demostró que: «los sujetos con menos índices de arrugas y menos envejecimiento eran los que seguían una dieta rica en verduras, aceite de oliva y legumbres. Además de que el consumo de carne roja, azúcares refinadas y grasas saturadas se ve seriamente asociada con un aumento en la aparición de las arrugas”. La explicación es que el torrente sanguíneo transporta los nutrientes de lo que comemos a los vasos de la dermis y luego a la epidermis, siendo solo algunos de ellos los que favorecen la construcción y el funcionamiento del metabolismo de la piel.

Ahora veremos algunos consejos útiles para mejorar el estado y vitalidad de la piel de forma natural sin tener que recurrir a métodos extremos o costosos.

Aumenta tu consumo de pescado graso.

Una piel bonita es ante todos los casos, una piel bien hidratada, con menos arrugas y más luminosa sin la ayuda de demasiados productos estéticos. Para mantener una buena hidratación, es necesario que la epidermis mantenga la película hidrolipídica que la recubre gracias al consumo de las llamadas «grasas buenas». Este es el caso de los famosos omega-3 presentes en los pescados grasos como la caballa, el arenque y las sardinas. Te recomendamos comerlos al menos dos veces a la semana. Otra opción es un buen plato de mariscos, especialmente las vieiras y los mejillones.

Elegir los aceites adecuados para cocinar tus alimentos.

Solo algunos tipos de aceites cuentan con la proporción adecuada de omega-6 y omega-3. Se trata de los aceites de colza, linaza y nuez, los cuales siempre deben ser elegidos en su versión extra virgen para obtener todos los beneficios. Algo a tener en cuenta es que es importante mantenerlos alejados de la luz solar para evitar afectar su calidad.

Los frutos secos son tus mejores aliados.

Bocadillos como nueces, avellanas y almendras, es imposible ignorar todos sus beneficios, ya que son ricos en omega-3, vitamina E y oligoelementos. Estos micronutrientes, explica la Dra. Yael Adler, autora de Dans ma peau: «son importantes para el cuidado de un nuestra piel, el selenio, muy presente en las nueces de Brasil, protege a las células, el zinc ayuda a la piel a fabricar queratina y a construir su barrera protectora, el cobre es útil para mantener la firmeza y la elasticidad del tejido conjuntivo, la síntesis de melanina y la producción de neurotransmisores que regulan la irrigación de la piel, además, sustancias como el silicio estabilizan la queratina y los «ladrillos» de la barrera cutánea, las cuales también fortalecen las uñas y la calidad del cabello, el aflojamiento del tejido conjuntivo y las grietas en las comisuras de los labios».

Las ventajas del betacaroteno.

A partir del comienzo de la primavera, puedes comenzar a preparar tu piel para recibir el sol gracias a los carotenoides que absorben directamente la luz y potencian las defensas anti-UV. Las dos mejores opciones para la piel son el betacaroteno, que se transforma en vitamina A en el organismo y potencia la regeneración celular, y el licopeno, el cual es mucho más potente como antiarrugas. Estas sustancias se encuentran con facilidad en frutas como el mango, el melón, los albaricoques, la sandía o los boniatos.

Semillas, hierbas y especias.

Puede que no lo sepas, pero la piel envejece por el mismo fenómeno químico que pasa cuando asamos la carne de nuestros alimentos, llamada “reacción de Maillard”, esta se produce cuando el azúcar y las proteínas del colágeno y las fibras elásticas se unen. Esta «glicación» puede ser ignorada por las hierbas y especias, por ejemplo, el orégano, la canela, el jengibre y la cúrcuma atrapan los radicales libres responsables del deterioro de las estructuras de la piel, además de que alimentos como las semillas de lino, chía, cáñamo, calabaza y girasol son concentrados de omega 3 y 6, vitaminas y minerales beneficiosas para la piel.

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