Prevenir y combatir la artritis con nutrición: qué alimentos comer y cuáles evitar

Los alimentos recomendados incluyen pescado azul, granos enteros y legumbres. Para evitar, en cambio, quesos sazonados, carnes rojas, embutidos y mantequilla.

La artritis es una inflamación de las articulaciones caracterizada por hinchazón, dolor, rigidez y enrojecimiento. Las formas más severas pueden deformar las articulaciones, comprometiendo la capacidad de realizar incluso los gestos diarios más simples.

Hasta la fecha, se han descrito más de 100 tipos de artritis, que pueden afectar a personas de todas las edades y de ambos sexos (aunque se encuentra una mayor incidencia en los ancianos y en las mujeres). Las formas más conocidas y comunes de artritis son la artrosis y la artritis reumatoide. Los menos comunes son, en cambio, fibromialgia, lupus eritematoso sistémico, gota, artritis psoriásica, etc. Los síntomas de esta patología pueden ser intermitentes, se manifiestan con diferentes grados de intensidad y permanecen latentes incluso durante años y luego empeoran con el tiempo. Por eso es importante el diagnóstico precoz.

Someterse a controles preventivos, llevar un estilo de vida correcto y llevar una dieta saludable son remedios esenciales para prevenir la artritis y preservar la salud de las articulaciones. Para subrayar el papel fundamental de la dieta en esta enfermedad también estaba Anmar (Asociación Nacional de Enfermedades Reumáticas), que lanzó una serie de recomendaciones precisamente sobre la dieta. La nutrición puede disminuir el estado inflamatorio característico de la artritis reumatoide y reducir la gravedad de las crisis. Pero, ¿qué alimentos están permitidos y no permitidos en la mesa para quienes sufren de artritis?

Los síntomas

La artritis es un proceso inflamatorio crónico que afecta principalmente a las articulaciones. Las formas más frecuentes de artritis son: artrosis, caracterizada por una alteración degenerativa del cartílago articular y artritis reumatoide autoinmune. Las manifestaciones típicas de la inflamación articular son: dolor, hinchazón, rigidez, enrojecimiento y calor en la articulación afectada, capacidad reducida para moverse, deformaciones de la articulación, especialmente si afecta las manos y / o los pies, pero también mareos, hormigueo y Cefalea si las vértebras cervicales están afectadas.

Las causas

Las causas desencadenantes de la artritis aún no se conocen completamente, pero ciertamente la patogenia es multifactorial. La investigación realizada hasta ahora ha identificado varios factores de riesgo responsables de la cascada de eventos que resultan en inflamación articular, como factores genéticos y autoinmunes, sexo, edad, sobrepeso / obesidad, tabaquismo, factores dietéticos, factores hormonales y agentes infecciosos.

Las personas con mayor riesgo.

Son especialmente las mujeres las afectadas. La mayoría de los diagnósticos se refieren a la población adulta, en particular entre los 35 y los 50 años, y a las personas mayores de 60 años. La probabilidad de desarrollarlo es mayor en sujetos genéticamente predispuestos. Entre las categorías de riesgo también hay sujetos con sobrepeso / obesidad. De hecho, el aumento de peso sobrecarga las articulaciones, lo que aumenta la probabilidad de inflamarlas.

El papel de la nutrición.

En general, los medicamentos con cortisona se recetan para reducir la inflamación y el dolor y los medicamentos con efecto inmunosupresor en el caso de la artritis reumatoide. Incluso la terapia nutricional no sólo ayuda a prevenir la enfermedad, sino también para mejorar la respuesta del cuerpo al proceso inflamatorio y para facilitar la recuperación de la función articular. De hecho, algunos estudios científicos han mostrado efectos positivos en la prevención y el tratamiento de la enfermedad en aquellos que siguen una dieta mediterránea y, por lo tanto, una dieta más rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado y aceite de oliva. Además, la reducción de peso también es importante en sujetos con sobrepeso u obesos para reducir la probabilidad de desarrollar la enfermedad. Sin olvidar estar físicamente activo todos los días. La actividad física ayuda a mantener la flexibilidad articular.

Alimentos recomendados

Dado que es un proceso inflamatorio, los ácidos grasos omega-3, que se encuentran sobre todo en el salmón, las anchoas, la caballa, el arenque, las nueces y el aceite de linaza no deben faltar en la alimentación de las personas afectadas. Incrementa el consumo de granos integrales (especialmente avena, cebada, espelta) y legumbres, excelentes fuentes de fibra que tienen una acción antiinflamatoria. Particularmente recomendable es la piña debido a la presencia de bromelina, una enzima conocida por su acción antiinflamatoria. Entre las verduras prefieren las de la familia de los crucíferos, luego el brócoli, la coliflor, la col, rica en sulfurafano. Para aderezar elige el aceite de oliva extra virgen. Para beneficiarse de la potente acción antiinflamatoria del oleocantal y los polifenoles. Además, el té verde es el antiinflamatorio por excelencia.

Los alimentos no recomendados.

Recientes estudios científicos han declarado que los alimentos ricos en grasas saturadas, en particular los quesos condimentados, las carnes curadas con grasa, la mantequilla y la carne roja, contribuyen al aumento de las prostaglandinas, sustancias proinflamatorias producidas por nuestro cuerpo que causan inflamación, dolor, hinchazón. Se deben evitar los alimentos fritos y listos para comer, ya que contienen sustancias tóxicas como el AGE, que favorecen los procesos de oxidación de las células y empeoran la inflamación. Limite el consumo de sal para evitar una acumulación de líquidos, alimentos con un índice glucémico más alto, como el arroz blanco y las papas, y productos lácteos, debido a su contenido de caseína. Incluso los azúcares simples y refinados, como los pasteles, los dulces, las bebidas industriales, los bocadillos y el azúcar blanco común, deben evitarse, ya que favorecen la producción de citoquinas, moléculas de proteínas directamente responsables de la inflamación. Entre los vegetales, evite los tomates, los pimientos y las berenjenas, ya que contienen sustancias alcaloides tóxicas conocidas por su acción proinflamatoria. No al uso de girasol, maní o aceite de maíz, ya que son más ricos en ácidos grasos omega-6.