¿Cómo elegir la mejor sal?

La sal se compone principalmente de un mineral, cloruro de sodio. Generalmente proviene del mar, aunque también hay sales de minas subterráneas. Hay muchos nombres de sales que ocultan realidades muy diferentes.

Sal de mesa:  es la más popular y la que más utilizamos.  Está Compuesta al menos de un 95% cloruro de sodio.

Sal marina o sal del mar:  es la derivada de la evaporación del agua de mar sin refinar. Con frecuencia se cree que tiene características diferentes de la sal de mesa y la realidad es que si bien contiene un porcentaje mejor de cloruro de sodio (86%), y más minerales extra, no destaca considerablemente por sus nutrientes.

Sal con yodo + flúor: Sal marina natural refinada enriquecida con Yodo y Flúor, una práctica muy común, aunque controvertida.

Sal natural: no es refinada y se recolecta a mano en las marismas. A diferencia de otras sales, no está enriquecida en yodo, lo que eventualmente puede causar deficiencias.

Evita la sal de mesa refinada

La sal muy económica, fina y refinada, debe evitarse diariamente. De hecho, contiene muchas otras sustancias además del cloruro de sodio cuyos efectos sobre la salud se desconocen. La sal de mesa contiene generalmente antiaglomerantes para evitar que se humedezca: fosfatos, dióxidos de silicio o derivados de aluminio.

Para prevenir deficiencias y ciertas enfermedades, los fabricantes añaden a la sal de mesa yodo y flúor. Una acción que es criticada: un exceso de yodo o flúor puede ser peligroso para la salud.

Para elegir la sal adecuada, es preferible evitar la sal refinada y optar por la sal marina sin refinar. Importante comprobar que el único ingrediente presente sea la sal.

¿Sal gruesa, sal fina, flor de sal?

El tamaño de la sal depende del uso que le hagas. Para el agua de cocción, es preferible usar sal gruesa y para sazonar sus platos, sal fina. También puede moler la sal gruesa directamente en un mortero o salero (una práctica más económica).

La llamada flor de sal proviene de las marismas, es la capa mas fina que se forma en la superficie. Sus cristales son más finos que la sal gruesa, y su sabor es más yodado. Su rareza la hace más cara que la sal convencional.