Cómo evitar durezas y callos en los pies

Los callos o callosidades son una patología muy frecuente y conocida entre las personas, de hecho, alrededor de 3 de cada 10 personas lo sufren casi a diario.

¿Qué son los callos?

También llamados hiperqueratosis, son un engrosamiento de la zona más externa de la piel, causada por presión o fricción. Puede causar dolor al caminar o usar zapatos. Las callosidades pueden formarse en las manos o los pies. La presión o fricción repetida en una zona de la piel, hace que se muera la piel y que se forme una superficie dura de protección.

Causas de su formación

El manejo repetido de un objeto que ejerza presión en la mano, como por ejemplo herramientas o equipos deportivos, generalmente causan callosidades en las manos. Las callosidades o callos en los pies son causados a menudo por la presión del calzado o caminar descalzo. También pueden ser causados por una estructura ósea, como pie plano o espolones en los huesos (pequeños crecimientos óseos que se forman en las articulaciones). Los callos no son causados por virus y tampoco son contagiosos.

Sus síntomas son:

  • Piel gruesa o endurecida en una zona concreta
  • Sequedad
  • Textura áspera del tacto
  • Pueden provocar dolor o molestia al tocarlos, rozarlos o cuando caminamos

Como prevenir estas callosidades

Estos pequeños engrosamientos de la piel, si no se tratan adecuadamente, pueden agravarse, facilitando la aparición de úlceras o ampollas que son más dolorosas y difíciles de curar. Un buen hábito de prevención es usar solo calcetines de algodón muy suaves, asegurando una higiene precisa en toda el área. Sin embargo, para proteger la piel de los pies, es igualmente importante asegurarse de que después de cada lavado, la piel se seque a la perfección. Las callosidades en las manos generalmente se pueden prevenir usando guantes para protegerse las manos, como cuando se trabaja en el jardín o levanta pesas.

¿Cómo se pueden tratar?

  • Puede reducir el tamaño de la callosidad remojándolo en agua tibia y luego usando una piedra pómez para desgastar ligeramente la piel muerta. Nunca se corte los callos usted mismo, especialmente si tiene diabetes u otras afecciones que causen problemas circulatorios o entumecimiento.
  • Introduce los pies en un baño a base de sales oxigenadas, luego, cuando la piel aún está lo suficientemente suave, puede tratar las áreas más afectadas con una de las numerosas cremas para el tratamiento de los callos, productos que ayudan a restaurar la hidratación natural de la piel, haciéndola más elástica y, por lo tanto, lista para soportar más actividades.
  • El bicarbonato de sodio es un producto que se puede encontrar con facilidad, es uno de los productos más efectivos para quitar callos. Debes disolver en agua tibia tres cucharadas de bicarbonato de sodio y mantener tus pies en remojo durante unos 30 minutos.
  • Usar ácido salicílico para ablandar la callosidad. Luego puedes frotar el callo con una piedra pómez. Asegúrese de aplicarlo solamente a la callosidad y no al resto de la piel. Y nunca use ácido salicílico si usted tiene diabetes u otras afecciones que causen problemas circulatorios o entumecimiento.