Cómo evitar tocarse la cara y prevenir el contagio por coronavirus

Cómo evitar tocarse la cara: Evitar llevarse las manos a la boca, los ojos y la nariz es una de las primeras recomendaciones hechas por los funcionarios de salud pública para prevenir el contagio por coronavirus COVID-19. Sin embargo, este virus puede vivir en metales y plástico durante días, así que con solo mover o tocar vasos con las manos y acercarlas a la cara, puede contagiarse. Por lo tanto, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y la Organización Mundial de la Salud han dicho a la gente que deje de tocarse la cara.

La gente a menudo se toca la cara, se secan los ojos, se rascan la nariz, se muerden las uñas o se tocan la barba y el bigote. Tocarse la cara es un hábito natural y absolutamente humano, con el que, sin pensarlo, comunicamos a los demás la conciencia de nuestro cuerpo y nuestras expresiones, cuando nos encontramos en un contexto social.

Las investigaciones muestran que los estudiantes, los empleados, el personal médico y las personas en los trenes se tocan la cara entre nueve y 23 veces al día en promedio.

¿Por qué es tan difícil dejarlo?

El contacto con la cara nos alivia las molestias temporales como la picazón y la tensión muscular. Estas molestias suelen pasar en un minuto, pero el contacto con la cara proporciona un alivio inmediato que, con el tiempo, hace que sea una respuesta habitual que se resiste al cambio.

¿Qué hay que hacer entonces? Intenta cambiar tus hábitos

El entrenamiento para la reversión de hábitos es una técnica establecida de modificación del comportamiento que ayuda a las personas a detener una variedad de comportamientos aparentemente automáticos, como los tics nerviosos, morderse las uñas y tartamudear.

Hoy en día, muchas personas pueden haber cambiado ya algunos hábitos, como toser con el codo en lugar de con las manos o saludar a otros sin un apretón de manos. Pero a diferencia de la tos y el apretón de manos, la gente a menudo se toca la cara sin darse cuenta. Así que el primer paso para reducir el contacto con la cara es tomar conciencia de ello.

Cada vez que te toques la cara, intenta comprender por qué te estabas tocando la cara, el impulso o sentimiento que lo precedió y la situación en la que estabas, qué hacías, dónde estabas físicamente o qué sentías emocionalmente. Si normalmente no te das cuenta cuando te tocas la cara, puedes pedirle a otra persona que te lo diga.

Trata de responder a tu comportamiento

Ahora que eres consciente del comportamiento que quieres cambiar, puedes reemplazarlo con una respuesta que se oponga a los movimientos musculares necesarios para tocar tu cara. Cuando sientas la necesidad de tocarte la cara, puedes apretar los puños, sentarte en las manos, presionar con las palmas de las manos la parte superior de los muslos o estirar los brazos a los lados. Usa la respuesta mientras persista la necesidad de tocarte la cara.

Cómo evitar tocarse la cara: Utilizar distractores

Cuando sentimos una picazón imparable en la nariz o tenemos que fijar las gafas en la nariz, podemos hacer ese gesto con la ayuda de un pañuelo que luego se debe tirar. La regla del pañuelo para usar y tirar se aplica también a los estornudos; si no se tiene uno, recuerda estornudar en el hueco del codo, para no ensuciar las manos, que luego se pondrán en todas las superficies.

También puede ser útil tener una bola antiestrés (que debe desinfectarse a menudo) u otro objeto en el escritorio para mantener las manos ocupadas y recordarnos que no nos las llevemos a la cara. Usar un gel antibacteriano muy oloroso o perfumado también puede funcionar: acercando las manos a la cara lo oleremos y podremos detenernos a tiempo.

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