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Como pasar de caminar a correr en 8 sencillos pasos

Si estás acostumbrado a caminar, hoy conocerás algunos sencillos pasos que pueden ayudarte a mejorar tu entrenamiento pasando gradualmente de la caminata a la corrida.

Empieza con buen pie.

Independientemente del tipo de ejercicio que hayas elegido para ti, asegúrate de que tu cuerpo puede absorber el esfuerzo al que buscas someterlo. Hay muchas cosas que pueden ir mal en tu cuerpo cuando apenas se está empezando a correr, por eso se recomienda a los principiantes que se sometan a una revisión médica completa y reciban el visto bueno de un médico antes de empezar con el entrenamiento.

Consigue el equipo adecuado.

Una vez que te animas y decides salir a correr, necesitas unas zapatillas nuevas para evitar lesiones. Caminar y correr son dos dinámicas kinesiológicas diferentes y deben planificarse de forma distinta desde el principio. Al correr se produce un impacto en la parte media del pie, a diferencia de lo que ocurre al caminar, donde la mayoría se apoya en el talón. Las zapatillas de correr también tienen un refuerzo contra la pronación natural (rotación hacia dentro) o la supinación (rotación hacia fuera) de los pies.

Evaluar de tu forma de andar y el tipo de zapato que necesitas es importante para poder obtener los mejores resultados.

Comienza con calma.

Una vez que hayas elegido tu rutina de carrera, lo mejor es comenzar poco a poco. Al comienzo y durante los primeros minutos debe haber una relación entre caminar y correr para evitar el agotamiento. Te recomendamos tomar tres minutos de caminata y 30 segundos de carrera. De este modo puedes introducir poco a poco cierta cantidad de carrera sin que la parte baja se sienta abrumada. Una vez dominado el primer ritmo, sigue corriendo 30 segundos hasta que la proporción entre caminar y correr sea igual.

La importancia del calentamiento.

La mayor diferencia al pasar de caminar a correr es el impacto sobre las piernas ante el cambio de ritmo que representa sustituir la zancada de caminar por la de correr. Siempre se debe calentar bien antes de hacer cualquier actividad física. Un minuto de cuerda antes de salir debería bastar para calentar las rodillas, las pantorrillas y los tobillos.

Aprovecha tu entorno.

Si estás caminando por tu barrio, ajusta tu impulso según lo que ocurre a tu alrededor, por ejemplo, con lo que te cruzas en el camino. Puedes aprovechar cada vez que veas pasar un coche o un animal y empezar a correr durante 20 segundos. Esto hará que tus paseos sean más entretenidos y te ayudará a incorporar la carrera con divertidos retos.

Usa audífonos y corre al ritmo de la música.

Muchos expertos recomiendan la música para motivarnos mientras corremos o entrenamos, ya que esto hace que pensemos en cosas positivas y nos olvidemos del esfuerzo que estamos haciendo. Además de que la música siempre nos hará ir más rápido.

Únete a un grupo de corredores.

En todos lados hay grupos de corredores, y no es difícil conformar un grupo propio. Estos grupos salen en momentos concretos y los corredores suelen dividirse según su velocidad. La corrida en grupo es muy estimulante y siempre nos impulsa a ir un poco más allá.

Planifica una maratón corta.

Prepara un recorrido de cinco kilómetros a tu ritmo para comenzar. Los cinco kilómetros suelen ser posibles para cualquiera y solo requieren de una hora máximo. Ve aumentando la distancia a medida que vayas mejorando.

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