Cómo superar el miedo al dentista

Recibe el nombre de odontofobia y en los pacientes más complicados el sonido del torno dental desencadena severos ataques de pánico acompañados de náuseas y temblores desesperados.

¿Cuántas personas le tienen miedo al dentista?

El miedo al dentista, también llamado odontofobia, es un problema generalizado y fue reconocido como tal por la OMS (Organización Mundial de la Salud). Se ha calculado que del 5 al 10% de las personas que necesitan tratamiento tienen un miedo tan fuerte que solo ven al dentista cuando el dolor se ha vuelto insoportable.

Este padecimiento se caracteriza por presentar ataques de pánico, temblores, vómitos, sudor, sequedad excesiva en la boca o hiper salivación, y un tipo de cambio de personalidad que muchas veces puede ser agresivo.

Todos estos síntomas descontrolados pueden describirse en cuatro etapas teniendo en cuenta la intensidad del trastorno y el tiempo que se tiene padeciéndolo. A continuación, veremos cada etapa y que métodos se aplican para convivir y tratar este padecimiento:

Primera etapa:

Es la forma más leve de presentación de esta fobia. Pese a que el paciente hace tiempo se haya retirado del consultorio del dentista y de su ambiente (El olor del consultorio, el mal sabor de los productos dentales, el sonido que genera el torno dental, las jeringas y el riesgo de vomitar) sigue presentando ansiedad y preocupación. Las personas con este padecimiento que se encuentran en la primera etapa, suelen preferir la automedicación, soportar el dolor y evitar mostrar sus dientes antes que tener que visitar a un especialista.

Cabe resaltar que sentirse un poco nervioso antes de entrar al consultorio no debe ser confundido con la odontofobia. Los pacientes con esta fobia son prisioneros de su miedo y son conscientes de lo absurdo de su preocupación, por lo que evitan asistir al dentista por miedo a ser acusados de debilidad y cobardía.

En esta etapa, entre el 20 y el 30 por ciento de los pacientes suelen ser tratados empleando anestesia local, sedación o incluso sugestión hipnótica antes de empezar con el procedimiento. En algunos casos también se han usado una mezcla de oxígeno y óxido nitroso con una máscara para evitar lo mayor posible la sensación de incomodidad y dolor.

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Segunda etapa:

En la segunda etapa, el paciente odontofóbico siempre llega al consultorio acompañado de un pariente o un amigo que empatiza con su miedo irracional y sufrimiento. Generalmente al miedo a vomitar se le agrega un asco generalizado hacia la sangre. Además, el sentimiento de verguenza lleva a la persona a pedir que el asistente del dentista no se encuentre presente durante la consulta.

Tercera etapa:

El paciente suele llegar a consulta únicamente cuando su boca se encuentra en estado de abandono, generalmente con fracturas de los dientes y abscesos, lo cual ha dificultado sus relaciones personales y su aspecto en general. En un consultorio especializado, empleando anestesia local, se puede llegar a conseguir una «rehabilitación» en un proceso largo, tedioso e incómodo, el cual consiste en varias extracciones de dientes, tratamiento periodontal, tratamiento conservador e instalaciones de prótesis. En conclusión, todo lo que sea percibido como doloroso será realizado en una sola sesión.

Cuarta etapa:

Abarca todos aquellos casos especiales en los que el tratamiento es imposible debido a la fobia del paciente y dificultades asociadas, ya sea por una reacción alérgica a la anestesia general o porque alguna enfermedad psiquiátrica u otras patologías dificultan el procedimiento, empeorando los temores del paciente. En este tipo de casos se requiere la compañía de otros especialistas del área médica, psicológica y psiquiátrica para poder determinar cual es la mejor alternativa de tratamiento.

Conclusión.

Por último, con el fin de evitar llegar a cualquiera de estas etapas y padecer los efectos secundarios sobre la salud tanto psicológica como física del paciente, se recomienda poner en marcha todos los métodos recomendados por los expertos para prevenir desde una edad temprana problemas bucales severos. Y para el caso de la fobia, terapia especializada de la mano con un especialista.