Salud

¿Cómo y por qué mutan los virus?

Desde que comenzó la pandemia del Covid-19, hemos visto muchas variaciones en distintos lugares del mundo. Hoy trataremos de entender las leyes de la evolución viral desde su perspectiva.

Evolución con el paso del tiempo.

Para evolucionar, los seres vivos necesitan mucho tiempo, nuestra especie lo ha hecho a lo largo de cientos de miles de años hasta llegar a ser lo que somos ahora. Los virus también mutan para ser mejores infectando, y a veces lo consiguen tan bien que crean una pandemia.

Un virus es un parásito endocelular, es decir, una entidad biológica que necesita infectar a otros organismos para reproducirse. Su existencia se basa en la química de los ácidos nucleicos (ARN y ADN) como el resto del mundo de los seres vivos, pero al mismo tiempo tienen algunas características que los hacen muy diferentes del concepto de vida, haciendo necesario el requisito de tener que vivir en otros seres vivos:

  1. No cuentan con metabolismo.
  2. Tienen la necesidad de usar otras especies para poder reproducirse.
  3. La ausencia de estructuras celulares completas.

Por estos motivos los virus deben ser considerados organismos en el límite del sentido biológico de la vida. Una forma sencilla de entender su composición es asumirlos como organismos vivos si están en medio de una infección contra un huésped, y como seres inanimados cuando están fuera del contexto infeccioso.

¿Qué es una mutación?

Los organismos evolucionan, este es uno de los fundamentos de las ciencias biológicas que nos enseñan en secundaria, pero, ¿Por qué se da la evolución?

La clave se encuentra en el ADN. Dentro de cada una de las células de cualquier ser vivo se encuentra esta molécula que contiene la información necesaria para llevar a cabo todos los procesos biológicos y evolutivos. Gracias a la capacidad del ADN de producir unas enzimas llamadas «polimerasas», este es capaz de autorreplicarse, permitiéndole a las células reproducirse y transferir su material genético a futuras generaciones.

Sin embargo, a veces el proceso tiene algunos errores e insertan un nucleótido diferente en la molécula de ADN naciente, lo que hace que el ADN de la siguiente generación tenga un error en su interior, a esto es lo que llamamos mutación. Estas mutaciones también pueden producirse por causas externas, como la exposición a sustancias químicas, fuertes índices de radiación y errores en el número de cromosomas.

El cambio introducido podría crear un nuevo gen, el cual podría hacerlo defectuoso e interferir en su proceso biológico, en un gran número de casos, el organismo afectado muere antes de que esta nueva versión del gen pueda transmitirse a la siguiente generación.

Sin embargo, cuando el error mejora el gen, este se convierte en una nueva versión mejorada de sí mismo, volviéndose más efectiva, contagiosa, más longeva fuera de un portador o más propensa a nuevas mutaciones. Si quisiéramos ver el asunto desde como lo percibe el virus, un nuevo gen le abre la posibilidad de vivir en diferentes huéspedes y abandonar la monotonía de vivir en una sola especie, al punto de poder llegar a invadir un cuerpo humano y generar una epidemia global.

Pero ¿Cómo muta un virus?

Un virus muta de la misma forma que lo hacen los otros seres vivos, cuando infecta a un huésped, usa la maquinaria molecular de la propia célula, a la cual puede introducir mutaciones desventajosas, por lo que no se aporta ningún tipo de beneficio a la capacidad de supervivencia del virus, o ventajosas, lo que da lugar a virus más contagiosos o violentos (Justamente lo que pasa con la variante inglesa del Covid-19).

Es importante saber que un microorganismo tiene tiempos de reproducción extremadamente cortos que se caracteriza por una descendencia muy numerosa. Durante una gran epidemia, el virus se replica tanto que es capaz de pasar por varias mutaciones ventajosas en poco tiempo, escapando en ocasiones a los efectos de las vacunas.

Con la deriva antigénica aparecen numerosas mutaciones que tienen varios errores en la duplicación del ADN dentro de las células infectadas, produciendo la fijación de genes modificados. Así, el virus puede desarrollar nuevos antígenos en su superficie y evadir el sistema inmunitario de su huésped o adquirir nuevos sistemas de síntesis más imprecisos que aumentan la tasa de mutagenicidad.

¿Por qué muta un virus?

Un virus muta para mejorarse a sí mismo, ser mejor desde el punto de vista evolutivo y poder transmitir más eficientemente su información genética a las siguientes generaciones, lo que les da más resistencia a las dificultades del entorno.

Para que un agente patógeno se extienda dentro de una especie es necesario que permanezca como huésped de esa especie durante mucho tiempo, hasta el punto de convertirse en su reservorio. Para hacer esto posible, un virus necesita dos características:

  1. Alta contagiosidad para que sea posible propagarse de una persona a otra.
  2. Baja mortalidad para que el huésped no muera por la infección y sea posible transmitirse a los otros miembros de la misma especie.

El Sars-Cov2 parece haber logrado una combinación funcional de estos dos parámetros, especialmente porque tiene una tasa de mortalidad modesta en comparación con otros virus epidémicos como el Ébola, pero su nivel de contagio es enorme, teniendo un nivel de difusión increíblemente alto entre la población, al punto de saturar y provocar el colapso de las redes hospitalarias en todo el mundo.

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