Cocina y recetas

Cómo almacenar los huevos: Recomendaciones

Los huevos son un alimento extremadamente nutritivo, pero eso no es todo: si se toman en las dosis adecuadas, ayudan principalmente al funcionamiento del hígado. A través de la colina, un aminoácido útil para el funcionamiento del sistema hepático en el que son ricos, los huevos estimulan la secreción de bilis y, al unirse a los fosfolípidos, ayudan a prevenir la oxidación y la acumulación de grasas en el hígado. La colina actúa impidiendo la formación de depósitos de grasa y colesterol en las arterias, que son la antesala de la aterosclerosis.

También protegen el corazón y el sistema inmunitario

Además, las vitaminas del grupo B presentes en los huevos reducen el nivel de homocisteína, un factor de riesgo de enfermedades cardíacas, mientras que el aporte de hierro cura la anemia y vigoriza el sistema inmunitario, con efectos beneficiosos sobre la función metabólica. Algunos estudios confirman que la colina (una lecitina que se encuentra en la yema) reduce la absorción intestinal y sanguínea no sólo del colesterol que contienen los huevos, sino también de los alimentos que se consumen con ellos en la misma comida. Esto no significa que los huevos solucionen el problema de los que tienen hipercolesterolemia: simplemente ayudan a evitar las exclusiones drásticas de los huevos de la dieta cuando son injustificadas.

Cómo almacenar los huevos

En primer lugar, por huevos nos referimos a los de gallina, es decir, los que se consumen con más frecuencia. Seguramente ya sabe que este producto está formado por cáscara, clara y yema, pero para entender la mejor manera de conservarlo, hay que profundizar en su morfología.

La cáscara, por ejemplo, está cubierta por la cutícula, la parte más externa, que forma una primera barrera contra la penetración de gérmenes y bacterias. Debajo de la cáscara, hay una segunda protección: se llama membrana testicular y se puede encontrar incluso como una doble capa en todos los puntos del huevo, excepto en la parte inferior y más ancha, donde se puede ver una ligera hendidura redondeada, que es «la cámara de aire». En cuanto al color del caparazón, debe saber que depende únicamente de la raza y, por tanto, no importa si es blanco o rosa.

Recomendaciones

Para responder a la pregunta crucial de cuál es el mejor lugar para almacenar los huevos, le ayuda el Reglamento Europeo 589 de 2008, que establece que «deben conservarse en frío después de su compra». Antes de llegar a las manos del consumidor, pasan por una serie de etapas de transporte y almacenamiento, que deben realizarse a temperatura ambiente. Y hay una razón muy específica para ello.

Los huevos del supermercado deben guardarse en el frigorífico. De hecho, es el lugar de la casa más protegido de los cambios drásticos de temperatura. No deben colocarse en la puerta, donde a menudo se encuentra la llamada huevera, porque el cartón en el que están contenidos ayuda a evitar la formación de condensación. En cambio, es mejor ponerlos en el estante más alto, junto con el queso y otros productos lácteos. Una vez sacados, hay que cocinarlos en las dos horas siguientes.

Caducidad

La fecha de caducidad que figura en el envase suele ser de 28 días desde la puesta del huevo. Sin embargo, esto significa que el producto ha sido almacenado de la mejor manera posible y, por lo tanto, puede resistir todo ese tiempo sin el riesgo de desarrollar bacterias en su interior. Hay que tener en cuenta que desde que la gallina lo produce, un huevo permanece estéril durante un máximo de 15 días, que se reduce a 5 en épocas más cálidas, tras lo cual comienza la proliferación bacteriana. Dentro de la fecha indicada según la ley, no corres ningún riesgo sanitario. Después, te aconsejo que tengas cuidado porque aumenta la posibilidad de contraer bacterias, incluida la salmonela.

Mantener los huevos fuera de la nevera no es del todo equivocado, pero hay que distinguir entre los distintos tipos de productos que se encuentran a la venta. En primer lugar, debe saber que los huevos en España son principalmente sanos, porque las gallinas están vacunadas y, sobre todo en los casos de cría en tierra, corren menos riesgo de contraer salmonela. Ten en cuenta, sin embargo, que los productos procedentes de procesos intensivos, que en todo caso te recomiendo evitar, han sido expuestos a dosis masivas de antibióticos porque vivir, en esencia, pegados unos a otros aumenta exponencialmente las posibilidades de infección. Por eso, como norma general, guarde siempre los huevos comprados en el supermercado en el frigorífico.

También puedes leer: Margarina y mantequilla: diferencias y por qué es bueno reducir el consumo de ambas

Publicaciones relacionadas