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Consumo de gluten: verdades y mitos

El gluten es el enemigo número 1 para los celíacos: aquí hay algunos mitos para desacreditar el consumo de alimentos «sin gluten».

Cuando hablamos de gluten, nos referimos al componente proteico del trigo (compuesto de dos proteínas, glutelina y prolamina) que está presente en otros cereales (cebada, espelta, avena, centeno, kamut) y que por lo tanto se encuentra en casi todas partes (pasta, Pan y todos los productos horneados como pizzas, pasteles, galletas, crackers).

En los últimos tiempos, además de las personas con enfermedad celíaca (que deben seguir una dieta libre de gluten como terapia) o aquellas que son simplemente sensibles al gluten (para las cuales es preferible evitar el gluten o al menos limitar su consumo al mínimo), muchas otras personas han desarrollado la creencia de que una dieta sin gluten puede aportar beneficios en muchos aspectos.

Por esta razón, es necesario tratar de aclarar algunos puntos que pueden ayudarnos a comprender mejor qué es verdad y qué no lo es.

  1. No es cierto que los alimentos sin gluten sean más saludables: un estudio realizado por una empresa europea de gastroenterología ha tratado de demostrar, comparando los alimentos industriales con gluten y sin gluten, que los que no tienen gluten para ser más apetitosos, tienen una mayor ingesta de grasas y azúcares y, por lo tanto, son más calóricos. Los productos con gluten son, en cambio, los mismos que los comunes en términos de ingesta nutricional. Por esta razón, siempre es preferible utilizar productos caseros.
  2. No es cierto que una dieta sin gluten te haga perder peso: por el contrario, la dieta sin gluten representa una limitación para la vida de una persona sana. Si una dieta sin gluten no está bien equilibrada la persona podría correr el riesgo de aumentar de peso, ya que para compensar la ausencia de carbohidratos, se podría llegar a consumir más grasa.
  3. No es cierto que eliminar el gluten ayude a la digestión: si es cierto que el consumo excesivo de gluten puede paradójicamente perjudicar a todos, porque dentro de nuestro estómago se convierte en una bola de chicle, por otro lado, es cierto que esta afirmación se aplica principalmente a aquellos que son celíacos o sensibles al gluten. No existe una correlación científica entre la mejora de la digestión y el gluten.
  4. No es cierto que el gluten cause cáncer: es cierto que las personas con enfermedad celíaca pueden estar sujetas al desarrollo de tumores si no siguen una dieta adecuada, pero ciertamente esto también puede afectar a los no celíacos.
  5. No es cierto que la dieta libre de gluten sea más nutritiva: si una persona sana no tuviera todos los alimentos que contienen gluten, su sistema inmunológico tendría un impacto negativo, ya que los productos con gluten también contienen calcio, hierro y vitaminas necesarias para organismo.

Por último podemos decir, que evitar el gluten de vez en cuando también puede ser bueno para desintoxicar el cuerpo. En lugar de trigo, puedes consumir otros cereales que no contienen gluten como el arroz, el maíz, el trigo sarraceno, el sorgo, el teff, la quinoa, el amaranto y el mijo.

Incluso para los postres es posible utilizar harinas sin gluten, como el arroz, las castañas y la tapioca. Una variación de nuestra dieta diaria y su correcto equilibrio puede evitar problemas de gases, distensión abdominal, sensación de agotamiento, dolor de cabeza.

 

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