Salud

Coronavirus, «cómo deshacerse de él en sólo 35 minutos»: el descubrimiento

Coronavirus, «cómo deshacerse de él en sólo 35 minutos»: el descubrimiento (muy simple) que revoluciona la guerra contra la pandemia

Un artículo publicado el 21 de enero en la revista científica Nature, subraya cómo la transmisión del Coronavirus se produce principalmente por vía aérea, a través de la inhalación de aerosoles infectados, mientras que el papel desempeñado por el contacto con superficies contaminadas parece mucho más secundario.

Por lo tanto, es más importante que nunca, para contrarrestar la transmisión del virus, garantizar una calidad adecuada del aire interior, especialmente en las instalaciones de vacunación actuales, donde el riesgo podría ser mayor: los sistemas de aire acondicionado o ventilación de los edificios pueden convertirse en vehículos del virus.

La primera y más importante recomendación se refiere, obviamente, a la ventilación de todas las salas, que verán la presencia constante del personal sanitario y de las personas a las que se administra la vacuna.

Es esencial que las salas estén equipadas con sistemas de tratamiento de aire sin circuitos de recirculación y capaces de garantizar una tasa de ventilación adecuada, al menos igual a 8 cambios de aire por hora. En tales condiciones, de hecho, la transmisión debida a la permanencia en el aire interior de microgotas que contienen el virus se contrarresta adecuadamente, ya que en unos 35 minutos estas partículas contaminantes se eliminan en un 99%.

Al aumentar el número de cambios de aire, la situación mejora sensiblemente: con 10 cambios por hora, este resultado se alcanza en 28 minutos y con 12 cambios por hora, en 23 minutos.

Una segunda recomendación se refiere a la asignación precisa de los flujos de aire de entrada y salida. Las plantas de tratamiento de aire, de hecho, además de introducir en los edificios ciertas cantidades de aire del exterior, también deben extraer una cantidad equivalente, para evitar que la presión ambiental aumente en el interior de las habitaciones, haciéndolas inhabitables.

El conocimiento preciso de cómo se mueven los flujos de aire, por lo tanto, es de gran importancia para evaluar cómo las microgotas infectadas, transportadas por estos flujos, pueden propagarse y moverse dentro de los ambientes interiores. En este sentido, por ejemplo, la disposición del mobiliario y de las personas debe tener en cuenta esta variable, evitando colocar los puestos de trabajo en zonas espaciales directamente atravesadas por los flujos de aire, ya que podrían ser portadores del virus.

Además, la presencia de unidades locales de aire acondicionado, como los fan coils o los llamados «splits», puede alterar significativamente las distancias de seguridad que hay que mantener y, por tanto, debe tenerse en cuenta.

Por último, una tercera indicación se refiere a la correcta gestión higiénica de los sistemas, con especial atención a la elección y sustitución de los filtros de aire y al control del estado higiénico general de los equipos.

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