¿Por qué tienes que correr al baño justo después de comer? ¡Es el reflejo gastro-cólico!

A veces tenemos la sensación de que los alimentos recién ingeridos ya han sido digeridos y hacen que vayamos directamente al baño. Pero no es así, «la culpa» es del reflejo gastro-cólico, que induce a nuestros intestinos a hacer espacio para la nueva comida que viene.

Como explica Giancarlo Caletti, profesor de gastroenterología y endoscopia de la Universidad de Bolonia, ya jubilado, el reflejo gastro-cólico es un estímulo del peristaltismo intestinal, es decir, ese conjunto de contracciones de los músculos lisos del colon que sigue al llenado del estómago después de una comida.

En personas sanas esto determina un estímulo para la defecación, pero si experimentamos dolor, diarrea o estreñimiento, meteorismo (exceso de gas) y/o distensión abdominal podemos estar sufriendo el «síndrome del intestino irritable». Nada preocupante, pero sigue siendo una condición molesta.

Qué es el reflejo gastro-cólico

«Es un desorden funcional – escribe Caletti – es decir, no está asociado a una enfermedad específica, sino que se presenta en personas con motilidad alterada y sensibilidad intestinal. Esto significa que el intestino es hiperreactivo a numerosos estímulos, como la nutrición, el estrés, las emociones, el período menstrual, las infecciones gastrointestinales. Se trata de un trastorno absolutamente benigno que no conlleva un aumento del riesgo de enfermedad (como el cáncer de colon) ni una reducción de la esperanza de vida, pero que puede afectar negativamente a las actividades cotidianas».

Esta situación está muy influenciada por la dieta. De hecho, algunos nutrientes facilitan el reflejo gastro-cólico, intensificando los síntomas asociados con el síndrome. Estos incluyen FODMAPs, un acrónimo inglés para ‘Oligosacáridos, Disacáridos, Monosacáridos y Polioles fermentables’, contenidos en numerosos alimentos que forman nuestra dieta diaria.

Químicamente son carbohidratos de cadena corta mal absorbidos por las paredes intestinales y fermentados por la flora bacteriana: esto provoca un aumento de la producción de gas, factores que desencadenan síntomas como el meteorismo, el dolor y la distensión abdominal. Además de una necesidad a veces urgente de evacuar.

Alimentos que se deben consumir con frecuencia

En los últimos años, las investigaciones han demostrado que evitar o reducir en gran medida el consumo de estos nutrientes mejora significativamente la condición de nuestros intestinos, reduciendo de manera significativa las molestias asociadas al síndrome del intestino irritable.

A este respecto, la Universidad de Harvard recomienda consumir estos nutrientes con mayor frecuencia:

  • Productos lácteos: leche sin lactosa, leche de arroz, leche de almendras, leche de coco, yogur sin lactosa, quesos duros como el feta y el brie.
  • Fruta: plátanos, arándanos, melones, pomelos, kiwis, limones, naranjas y fresas.
  • Verduras: brotes de bambú, brotes de soja, col china, zanahorias, cebolletas, pepinos, berenjenas, jengibre, lechuga, aceitunas, chirivías, patatas, cebolletas y nabos.
  • Proteínas: carne de vacuno, cerdo, pollo, pescado, huevos y tofu.
  • Nueces/semillas (máximo 10-15 cada una): almendras, cacahuetes, piñones y nueces.
  • Trigo: avena, salvado de avena, salvado de arroz, pasta sin gluten, arroz, maíz, quinoa, arroz blanco, harina de maíz.

 

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