Covid-19: Una mujer sufre una fuga de líquido cerebral tras realizarse la prueba nasal

El caso fue documentado en una revista médica JAMA Otolaryngology-Head & Neck Surgery, sucedió en Estados Unidos.

Una prueba para diagnosticar el Covid-19 con un hisopo terminó tan profundamente en la nariz de una mujer que causó una fuga de líquido de su cerebro. La mujer, de 40 años de edad, fue al médico después de presentar algunos síntomas propios del virus: secreción nasal, dolor de cabeza, rigidez de cuello y sabor metálico en la boca. Ella comunicó que recientemente se había sometido a una prueba de coronavirus y a una operación para tratar una hernia meses antes.

Detalles del caso clínico.

La paciente fue enviada al hospital de la Universidad de Iowa en Estados Unidos, una vez internada, los médicos descubrieron una masa ubicada en el centro de su cavidad nasal derecha. Cuando se drenó la masa, se descubrió que contenía una proteína propia del líquido cefalorraquídeo, la cual se encuentra ubicada en el cerebro y la columna vertebral.

La paciente fue hospitalizada para una reparación quirúrgica endoscópica. Según el informe médico, este es el primer caso que se presenta por culpa de una prueba de Covid-19.

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El equipo de médicos, dirigido por el Dr. Christopher Blake Sullivan, explicó: «Las complicaciones relacionadas con la prueba del hisopo nasal no están bien identificadas. Describimos, por lo tanto, a este como el primer caso de pérdida de líquido cefalorraquídeo (LCR) después de pasar por una prueba del hisopo nasal para diagnosticar Covid-19. Sin embargo, las complicaciones asociadas a la práctica de este test no son comunes”.

La prueba del hisopo es el método más común para probar los antígenos que indican si se está contagiado con covid-19 o no. Se trata de tomar una muestra del interior de la nariz y de la parte posterior de la garganta. Según la investigación hecha en la mujer, hace 20 años había sido sometida a un tratamiento para la hipertensión intracraneal idiopática y la extirpación de pólipos nasales, y al momento de realizar la prueba Covid-19, el hisopo liberó el líquido cefalorraquídeo que se encontraba con una alta presión dentro de su cerebro.

Los médicos debieron drenar el líquido, pero descubrieron un encefalocele de 1,8 centímetros, por lo que optaron por realizar una tomografía y resonancia magnética, los cuales demostraron que este padecimiento estaba presente desde el año 2017.

Por fortuna, el problema pudo atajarse a tiempo, ya que de no haber sido así podría haber desarrollado una infección cerebral fatal o podría haberle entrado aire en el cráneo y ejercer una presión indebida sobre el cerebro.