¿Crees que las frutas y verduras congeladas son tan nutritivas como las frescas?

La congelación altera ligeramente la composición nutricional de las frutas y verduras, en algunas ocasiones a favor y otras veces en contra de su valor nutricional.

Lo cierto es que aún no se ha podido determinar cuál de las dos opciones es la mejor, y por lo tanto, no se prohíbe refrigerar este tipo de alimentos, pero si hay algunas consejos a tener en cuenta, ya que depende especialmente de la planta o la fruta que vaya a ser congelada.

Aunque es cierto que las vitaminas pueden degradarse con el tiempo en el que se almacene el producto, la mayoría de nutrientes son mucho más resistentes de lo que parecen. Minerales como el hierro son increíblemente resistente a varios factores y no se degradan, y a la fibra no le importa en absoluto si es expuesta al calor o al frío, así pasa con la mayoría de nutrientes presentes en las frutas y verduras.

Se ha demostrado que las diferencias causadas por la temperatura son tan pequeñas que existen muy pocas probabilidades de que puedan ser nocivas para la salud, por lo que el consejo es comer frutas y verduras siempre y cuando no se hayan deteriorado con el pasar de los días.

Esto es lo que dice las investigaciones científicas:

Un estudio reciente comparó el contenido vitamínico de ocho diferentes tipos de frutas y verduras frescas y congeladas: guisantes, zanahorias, brócoli, maíz, espinacas, judías verdes, fresas y arándanos.

Después de pasar varios días a bajas temperaturas y ser comparados con alimentos frescos, no se pudo encontrar diferencias significativas que permitieran asegurar que los alimentos frescos fueran mejor que los congelados. De hecho, el contenido vitamínico de algunos alimentos fue mayor en algunos alimentos congelados: uno de ellos fue el brócoli, el cual tenía más riboflavina (un tipo de vitamina B) en comparación al brócoli fresco. Pero también se presentó el caso contrario para los guisantes congelados, revelando que tenían menos riboflavina que los frescos.

Otros alimentos analizados como las judías verdes, el maíz y los arándanos congelados presentaron un mayor índice de vitamina C que los frutos frescos.

Los investigadores también registraron los niveles de fibra de ambas versiones de las frutas y encontraron que los niveles de compuestos fenólicos y minerales como el calcio, hierro, zinc y magnesio estaban en cantidades similares en ambos grupos de alimentos, por lo que no se encontraron diferencias resaltantes entre las versiones frescas y congeladas.

Por lo tanto, comer frutas y verduras frescas o refrigeradas no determina cuantos nutrientes vamos a recibir de nuestro platillo, así que puedes disfrutar de tus alimentos y obtener todos sus beneficios, ya que conservan prácticamente todas sus propiedades nutricionales.

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