¿Cuánto tiempo dura la inmunidad al coronavirus?

Ahora que, lamentablemente, el número de personas que han contraído el SARS-CoV-2 ha aumentado a niveles considerables, una pregunta crítica cobra importancia: ¿Cuánto tiempo durará la inmunidad al nuevo coronavirus?

Para intentar dar una respuesta autorizada a esto, podemos remitirnos a un nuevo estudio del Instituto Rockefeller, publicado en Nature, que puede ofrecer una respuesta alentadora, y que sugiere que quienes se recuperan del COVID-19 están protegidos del virus durante al menos seis meses, y probablemente mucho más.

Los resultados del estudio aportan pruebas bastante sólidas de que el sistema inmunitario es capaz de «recordar» el virus y mejorar la calidad de los anticuerpos incluso después de que haya cesado la infección. Los anticuerpos producidos meses después del contagio mostraron ser mayormente capaces de bloquear el SARS-CoV-2, así como sus versiones mutadas, como la variante sudafricana.

En detalle, los investigadores descubrieron que estos anticuerpos «mejorados» son producidos por células inmunitarias que han seguido evolucionando, aparentemente debido a la continua exposición a los restos del virus ocultos en el tejido intestinal.

Basándose en estos resultados, los investigadores creen que cuando el paciente curado se encuentre de nuevo con el virus, la respuesta sería más rápida y eficaz, evitando la reinfección.

«Es una noticia realmente reconfortante. El tipo de respuesta inmunitaria que observamos aquí podría proporcionar protección durante bastante tiempo, permitiendo al organismo montar una respuesta rápida y eficaz al virus en caso de reexposición», afirman los investigadores, subrayando la utilidad de esta respuesta duradera.

Los anticuerpos, que el organismo crea en respuesta al contagio, permanecen en el plasma sanguíneo durante varias semanas o meses, pero sus niveles disminuyen considerablemente con el tiempo. En cambio, el sistema inmunitario tiene una forma más eficaz de enfrentarse a los agentes patógenos: en lugar de producir anticuerpos durante el tiempo necesario, crea células B «de memoria» que reconocen el agente patógeno y pueden desencadenar rápidamente una nueva ronda de anticuerpos cuando lo encuentran por segunda vez.

Pero la eficacia de esta memoria depende del agente patógeno. Para saber más, los investigadores estudiaron las respuestas de anticuerpos de 87 personas en dos momentos: un mes después de la infección y seis meses después del evento. Como era de esperar, descubrieron que, aunque los anticuerpos seguían siendo detectables a los seis meses, su número había disminuido significativamente. Los experimentos de laboratorio demostraron que la capacidad de las muestras de plasma de los participantes para neutralizar el virus se redujo cinco veces.

En cambio, los linfocitos B de los pacientes, en particular los que producen anticuerpos contra el SARS-CoV-2, no disminuyeron en número, y en algunos casos incluso aumentaron un poco.

Un examen más detallado de las células B de memoria reveló entonces algo sorprendente: estas células habían sufrido numerosas rondas de mutación incluso después de que la infección se hubiera resuelto, y como resultado los anticuerpos que producían eran mucho más eficaces que los originales. Los experimentos de laboratorio posteriores demostraron que este nuevo conjunto de anticuerpos era más capaz de engancharse al virus y reconocer incluso las versiones mutadas del mismo.

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