Cocina, recetas y alimentos

Cuidado con los microplásticos presentes en la comida: conoce los alimentos de mayor riesgo.

Los microplásticos los podemos encontrar en todas partes y los alimentos no son la excepción. Por lo tanto, es momento de prestar más atención a lo que llevamos a nuestra mesa y conocer cuáles son los alimentos de mayor riesgo.

Desde que se publicaron los primeros informes sobre la presencia de microplásticos en los alimentos, los estudios enfocados en este tema se han vuelto una prioridad, ya que los expertos quieren saber cómo estos elementos llegan a invadir algo tan distante como la comida, además de comprender cuáles son los riesgos y como nuestro organismo puede verse afectado a mediano y largo plazo.

Lastimosamente, tenemos que vivir con la realidad de que lo que consumimos están muy contaminado, y que incluso un buen lavado y una limpieza cuidadosa no bastan para eliminar todas las impurezas. Sin embargo, para el caso de los microplásticos, es imposible evitarlos casi por completo.

Existen algunos alimentos más propensos a tener estas sustancias, como el pescado, la sal, la miel y todo lo que entre en contacto con material plástico durante su transporte. Incluso, se han encontrado partículas en el maquillaje y la pasta de dientes, por lo que debemos prestar especial atención a la etiqueta y a lo que utilizamos en nuestro día a día.

Microplásticos en los alimentos: ¿Cuánto estamos consumiendo?

Según su investigación más reciente, los alimentos con mayor riesgo de contener micro y nanoplásticos son los más peligrosos, ya que estos residuos pueden llegar a los tejidos y a entrar en contacto con la sangre.

Los alimentos con mayor riesgo y en los que se ha encontrado un número significativo de microplásticos son:

  • Pescado
  • Sal.
  • Miel.
  • Leche.
  • Bebidas no alcohólicas.

La carne, las legumbres, las frutas y las verduras no están excluidas, pero se ha comprobado que los índices de estos residuos en su composición no es tan alarmante.

La presencia de plásticos en el mar ha sido señalada durante años y el efecto que tienen sobre los peces que acaban en nuestros platos es demasiado notable. En un 59% de los residuos encontrados se trata de peces óseos como sardinas, salmonetes, doradas, bacalao, anchoas, atún y gambas rojas, y en el 41% faltante se trata de otros animales marinos como mamíferos, medusas, tortugas, aves, crustáceos y moluscos.

La WWF ha llegado a la siguiente conclusión: «Basándose en el consumo promedio de pescado a nivel mundial y en las cantidades de plástico que se encuentran en las especies, se puede estimar que la ingesta anual de microplásticos por parte de los humanos solo por medio de animales marinos es de unos 53 mil microplásticos (hasta 27 mil microplásticos procedentes de mariscos, hasta 17 mil de crustáceos y hasta 8 mil de peces)».

Leche, bebidas, pescado y miel: los alimentos con microplásticos más preocupantes.

Si descubriéramos una forma de analizar todos los alimentos que consumimos, la probabilidad de encontrar microplásticos sería superior al 50%.

El 99% de las investigaciones disponibles sobre peces detectan la presencia de nanoplásticos, siendo estos los más peligrosos porque cuentan con mayor capacidad para atravesar los tejidos.

El pescado ha sido el alimento más estudiado, pero la carne, las legumbres y varios refrescos se encuentran en la lista roja. En este último caso, no solo depende del método de fabricación, sino también de la distribución y del envasado.