Cuidado del cabello: 10 errores que no se deben volver a cometer para tener un cabello saludable y brillante

Cuidado del cabello: Evita estos comportamientos, ten cuidado y muestra tu cabello siempre brillante y saludable. En una palabra, ¡hermoso!

Para conseguir un pelo sano y brillante con el mínimo esfuerzo, no se necesitan sesiones intensas en la peluquería (que, hay que decirlo, ¡siempre hay que dar un gran aplauso!): el cuidado del pelo empieza con pequeños actos cotidianos. Evita cometer algunos errores muy comunes y la adopción de buenos hábitos te ayudará a conseguir un cabello más sano, fuerte y hermoso en poco tiempo.

Entre las prácticas erróneas, está sin duda la de lavarse el pelo con demasiada frecuencia, deshidratando así el cuero cabelludo, peinarse sólo las puntas, o no utilizar un producto protector antes de pasar la plancha y el alisador. ¡Descubre todos los errores que no debes volver a cometer!

1) No cepillarse el pelo antes del champú

Si te desenredas el pelo antes de lavarlo, evitarás que se enrede demasiado durante el masaje con champú y agua.

Recuerda: peinarte cuando está mojado es mucho más estresante para tu cabello porque corre el riesgo de romperse, incluso si no sientes ningún problema en el momento. ¡El pelo mojado se convierte en una banda elástica suelta y es más frágil! Así que reduce el riesgo de nudos con un cepillo de cerdas de madera más delicado.

2) Lavarse el pelo con demasiada frecuencia

A menos que sean grasos y delgados, la mayoría de los cabellos no se benefician del champú diario. Si los lavados son demasiado frecuentes, el cuero cabelludo se deshidrata, dejando el pelo débil y sin vida. Además, la reacción fisiológica de las glándulas secretoras de sebo – normalmente presentes en el cuero cabelludo – puede producir un exceso, con el resultado de que el cabello siempre está grasiento. Y por lo tanto la grasa recuerda al lavado, en un círculo vicioso sin fin.

Si no te sientes cómodo con un champú fresco, prueba a alternar con un champú seco: te acostumbrarás a encontrar el ritmo adecuado para lavarte el pelo.

3) Peinar sólo las puntas

Nos han dicho que con el cepillo y el peine hay que actuar con suavidad, especialmente en los largos. Y así nos encontramos peinando sólo las puntas, descuidando el cuero cabelludo («¿Y si el pelo se desgarra?»). Incorrecto: Masajear el cuero cabelludo con un cepillo estimula la circulación y el crecimiento del cabello. Si tienes miedo de arrancarte el pelo, usa un cepillo con cerdas de jabalí y un mango de madera, pasándolo de las raíces a las puntas. ¡Tu cabello se revitalizará!

4) Secar el cabello con la toalla

Es un clásico: sales de la ducha y te frotas la toalla en la cabeza, tratando de absorber toda el agua antes de ir al secador. En realidad, si se frota el pelo demasiado fuerte con telas de algodón (toalla de rizo o panal, no hay diferencia), se corre el riesgo de que la cutícula se vuelva áspera, resultando en un pelo apagado y crespo.

El movimiento correcto para ello es secar mejor el cabello y luego envolverlo en un turbante por no más de 5 minutos. Después de eso, agita las hebras con los dedos. Tardará más tiempo en secar el pelo, pero a la larga se verá más saludable y hermoso.

¿El truco extra? Utiliza un turbante de microfibra que absorbe la humedad sin dañar la fibra capilar, que permanece brillante y disciplinada.

5) Nunca usar bálsamo en las raíces

El acondicionador se aplica en las puntas, porque corre el riesgo de aplanar el cabello o hacerlo pesado – así nos enseñaron. Sin embargo, si la parte superior de la cabeza nunca recibe alimento, corre el riesgo de volverse aburrida y frágil. No queremos suavizar la piel con compresas cremosas cada vez que nos lavamos el pelo, pero sí aplicar acondicionador en la cabeza.

Lo importante, aseguran los estilistas, es que te enjuagues bien la cabeza hasta que el agua se aclare y el cabello se «desengrase», como si lo tocaras con los dedos.

6) No utilizar un termoprotector antes de la plancha

Aunque son de última generación, estos aparatos pueden dañar la fibra capilar, especialmente si se usan habitualmente, por no decir todos los días. Por supuesto, la cerámica y la turmalina son mucho más delicadas que el hierro tradicional, que tiende a desaparecer de las tiendas. Pero proteger el cabello con un spray específico contra el calor es un buen hábito para mantenerlo suave y reducir el riesgo de sequedad. Se aplica con 4 o 5 pulverizaciones sobre el pelo bien secado con una toalla.

Si lo prefiere, puede eliminar el exceso de humedad con unas pocas pasadas del secador.

7) Usar planchas calientes en el pelo húmedo

El pelo mojado y los instrumentos calientes no se mezclan. Las planchas y rizadores pueden quemar los folículos de la fibra capilar, que es más débil cuando está mojada. ¡El resultado es un pelo quebradizo!

Por eso, antes de pasar por la plancha, el pelo debe estar completamente seco, ¡incluso cuando tienes prisa!

8) Usar laca antes de la plancha

¿Alguna vez has oído un chisporroteo cuando te rizas o aprietas el pelo? Eso es porque te rocías laca u otros sprays que dejan una capa en tu cabello. Además del ruido, ¿por qué no debería hacerse? Porque el alcohol de la laca para el pelo, cuando entra en contacto con el calor, quema, hasta quemar el pelo. Utilice los aerosoles fijadores sólo después de rizar el pelo o planchar.

9) Pensar que una punta abierta puede … unirse

Una vez que el cabello se ha abierto en dos extremos, no hay una cura milagrosa que pueda «unirlos». La única solución para las puntas abiertas es evitar el riesgo de que se formen, evitando el lavado agresivo y continuo, el secado fuerte con las toallas, el abuso de las planchas o el cepillado.

¿Una forma de evitar las puntas abiertas? Aplique un suero a base de aceite de argán o de linaza en el cabello semiseco.

10) Usualmente el cabello peinado hacia atrás

Para ocasiones especiales, hacer alarde de un cabello al estilo de María Antonieta está muy de moda, pero peinar el cabello hacia atrás con regularidad es la forma más rápida de romperlo. El movimiento de peinarlo desde las puntas hasta las raíces de hecho causa que la fibra capilar se rompa.