Depresión senil: el primer paso para ayudar a nuestros seres queridos es restaurar su autonomía

La depresión es una patología del estado de ánimo, un trastorno caracterizado por un conjunto de síntomas cognitivos, conductuales, somáticos y afectivos que pueden dañar el «funcionamiento» de los afectados, lo que también afecta su capacidad de adaptación a la vida social.

Muy común también durante la tercera edad, entre los desencadenantes de la depresión senil podemos mencionar la soledad o una enfermedad física, especialmente si esto compromete la autonomía de los ancianos.

Si bien en algunos casos es más difícil evitar que un ser querido ingrese a esta fase, en otras situaciones puede intentar ayudarlo tomando algunas medidas simples que pueden contrarrestar la causa de la depresión, como instalar un salvaescaleras para ancianos o un elevador para aquellos que ya no pueden moverse de manera independiente y que por esta razón están atrapados en casa y, a menudo, en consecuencia, aislados.

Aquellos con un mayor riesgo de sufrir depresión senil son aquellos con antecedentes familiares de depresión, aquellos con enfermedades físicas graves e incluso debilitantes, aquellos que tienen una adicción al alcohol o las drogas, pero también aquellos que no tienen apoyo social adecuado Entre las causas y factores de riesgo podemos mencionar:

  • La presencia de un trauma reciente, como la pérdida de un ser querido o un animal, así como el cambio de hogar;
  • La soledad y el aislamiento social, como vivir solo, especialmente si es consecuencia de la pérdida de un ser querido o cónyuge, pero también del abandono de seres queridos;
  • Problemas de salud y enfermedades crónicas;
  • Ingesta de terapias farmacológicas excesivas;
  • La pérdida de la autonomía, como la jubilación o las enfermedades físicas debilitantes que limitan el desempeño de las actividades principales de la vida diaria.

Cuando un anciano entra en depresión, puede desarrollar síntomas como irritabilidad, hostilidad o sospecha que, en el peor de los casos, incluso pueden convertirse en verdaderas ilusiones de persecución.

Otros síntomas que pueden sugerir la presencia de depresión típica de la tercera edad incluyen quejas excesivas sobre la pérdida de memoria, o la presencia de dolor vago y difuso que a menudo cambian de posición e intensidad y que a veces también se atribuyen a enfermedades inexistentes (hipocondría).

Las personas mayores que sufren de depresión también pueden sufrir de anorexia, pueden perder completamente el apetito y el sueño y pueden llegar a pensar que ya no vale la pena vivir la vida, hasta que quieran terminar con ella.

Incluso la pérdida de intereses o amigos con quienes comparte pasiones y pasatiempos juega un papel fundamental en el desarrollo de la depresión senil y es importante, vivir en paz la última parte de la vida, crear y mantener buenas amistades con las que compartir pasatiempos y pasiones.

Ser parte de grupos, asociaciones y, por lo tanto, mantener relaciones vivas con las personas, así como los propios intereses, es fundamental a cualquier edad para garantizarnos la compañía adecuada que todos necesitamos.

A veces puede suceder que entre los factores que inducen el aislamiento y luego la depresión existe precisamente el de perder la autonomía física. Cuando un anciano se mueve con la ayuda de un bastón, una muleta o una silla de ruedas, a menudo prefiere quedarse en el interior debido al miedo (o la imposibilidad en el caso de la silla de ruedas) de enfrentarse solo a las escaleras que lo separan de sus amigos y sus pasatiempos.

Para evitar esto, ayude a los ancianos con la instalación de un salvaescaleras. Esta herramienta, que se puede instalar en cualquier tipo de escalera, permite a cualquier persona moverse libremente en su propia casa, pero también puede entrar y salir de su casa para salir a caminar o ir de compras, por ejemplo.

La tarea del salvaescaleras es precisamente restaurar la autonomía de la persona mayor, evitando al mismo tiempo las caídas graves que pueden empeorar la condición psicofísica de la persona.

Además, también debemos considerar la posibilidad de que esta herramienta ofrezca a quienes tienen problemas físicos y motores la posibilidad de continuar viviendo en su hogar, incluso si se trata de uno o más tramos de escaleras, eliminando así otro factor de riesgo.

A veces, de hecho, incluso una herramienta simple como el salvaescaleras puede ser de gran ayuda para las personas mayores con problemas motores que van a eliminar las causas de la depresión, como puede ser el cambio de vivienda (a veces incluso forzado), el aislamiento y la pérdida de autonomía.