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Dietas y alimentación: tres razones por las que siempre es aconsejable contar con expertos

El primer consejo es desconfiar de los que prometen milagros: las dietas que funcionan están «cosidas» en sí mismas y requieren plazos bien definidos.

Ahora estamos a finales del otoño, hemos empezado a trabajar de nuevo a toda velocidad, los niños están en la escuela y las glorias del verano parecen estar muy lejos. De las cenas al aire libre y de los aperitivos nocturnos en busca del último rayo de sol, sólo queda el recuerdo. Por lo tanto, es una buena oportunidad para ponerse a dieta, sobre todo si durante el verano hemos exagerado con los extras en la cocina o en las habitaciones, y si la balanza no quiere dejar de recordárnoslo.

¿Pero qué dieta elegir? Si consultamos la web, realmente encontramos de todo y más, empezando por los regímenes que excluyen algunos alimentos favoreciendo a otros, centrándonos en ciertas propiedades de los alimentos, y llegando a dietas milagrosas que prometen perder una cantidad excesiva de kilos en un tiempo inadecuado.

Ya sean seguidas por celebridades de Hollywood o propuestas por médicos de renombre internacional, las dietas deben abordarse con la conciencia de que cada persona puede reaccionar de manera diferente: por eso siempre es mejor contactar a un especialista. Siempre Incluso cuando usted decide probar una dieta «famosa». Si eso no es suficiente, aquí hay otras 3 razones por las que es mejor pedir consejo a un experto.

La dieta «a la medida» es más sencilla y eficaz

Un especialista es capaz de recoger datos sobre nuestro metabolismo, realizar determinados exámenes y cálculos específicos (como masa magra, etc.) para elaborar una dieta «a medida», exactamente igual que un vestido.

No todos somos iguales, y cada uno de nosotros tiene ciertas necesidades: la dieta puede variar dependiendo de nuestros hábitos, el tipo de trabajo y deporte que hacemos, los objetivos que queremos alcanzar, los ritmos que podemos tolerar, y mucho más.

En resumen, es mejor que un especialista nos explique qué es lo mejor para nosotros, qué alimentos es bueno limitar y qué podemos comer sin problemas: un seguimiento paso a paso, con un experto dispuesto a responder a nuestras preguntas incluso a mitad del camino, hará que la dieta sea más sencilla y eficaz.

Las dietas milagrosas también pueden ser peligrosas (e ineficaces)

Adelgazar no significa perder peso incondicionalmente, por lo que es bueno no confiar en aquellos que prometen milagros: perder tanto peso en poco tiempo puede no ser saludable y puede exponernos a riesgos, con un estrés físico que no asimila los nutrientes esenciales en las proporciones adecuadas.

¿El resultado? Tan pronto como la dieta milagrosa se detiene -pensando que hemos alcanzado la meta- los kilos perdidos en poco tiempo vuelven en menos tiempo, haciendo que todos nuestros esfuerzos sean inútiles. Por lo tanto, existe un riesgo real de volver a tener el mismo peso que antes, si no más.

Piense que, en promedio, recomendamos una pérdida de peso que va de 2 a 4 kg al mes, sólo para no estresar o forzar nuestro cuerpo: el camino con un especialista parece más lento, pero los resultados serán visibles incluso a largo plazo. Y quién sabe si algunos buenos consejos no pueden formar parte de nuestro estilo de vida.

¿Zanahorias hervidas para cenar? No necesariamente….

La dieta implica sin duda un cierto estrés mental: debemos renunciar -a menudo a regañadientes- a los alimentos que nos gustan o a los que estábamos acostumbrados. Pero debemos hacer un esfuerzo a la vez: no es absolutamente seguro que la dieta signifique renunciar a todas, o casi todas, las cosas buenas.

En resumen, tomemos la imagen de que queremos sentarnos a la mesa con -como alimento- un plato de zanahorias hervidas y eso es todo.

Por supuesto, tendremos que hacer algunos sacrificios, pero un especialista podrá acompañarnos por este camino gradualmente, indicando que en realidad se puede comer casi de todo sin condenarnos a meses de sacrificios agotadores pero acostumbrándonos a un estilo de vida más saludable, limitando los condimentos, el alcohol, los aperitivos, etcétera. Ahora bien, hablando con el especialista, también será posible estudiar un camino que incluya -de vez en cuando- algunas excepciones específicas para que la dieta sea más agradable.

 

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