Disfunción eréctil e hipertrofia de la próstata, formas innovadoras de abordar las dos enfermedades

Las enfermedades urológicas están en aumento en todo el mundo, debido al envejecimiento de la población, el cáncer de próstata sigue siendo el más común, mientras que enfermedades como la incontinencia urinaria afectan a gran parte de la población, con fuertes impactos en la vida de pareja.

En este contexto, hospitales de varios países han ampliado y fortalecido los sectores de urología y andrología con la adopción de las tecnologías e instrumentos más avanzados. Dos, en particular, las intervenciones mínimamente invasivas proporcionadas: el láser verde Greenlight para tratar la hipertrofia prostática benigna sin recurrir a la cirugía tradicional y los implantes de prótesis de pene.

«El rayo verde de Greenlight – comenta un experto, permite tratar la hipertrofia prostática benigna sin recurrir a la cirugía tradicional. La hipertrofia prostática benigna (IPB) afecta al 80% de la población mayores de 50 años, lo que ocasiona un agrandamiento anormal de la próstata, es decir, la pequeña glándula a través de la cual pasa la uretra, el conducto que lleva la orina desde la vejiga. Cuando la glándula prostática se hace más grande, simplemente comprime la uretra, evitando que la orina se escape. El chorro urinario se debilita y las micciones son cada vez más frecuentes. Es una enfermedad progresiva, cuyos síntomas empeoran con los años; si no se trata adecuadamente, puede causar un daño permanente a la vejiga que puede, en casos extremos, perder la capacidad de contraerse.

Esta tecnología, apoyada por estudios clínicos internacionales, ha registrado un éxito creciente en los Estados Unidos, Europa, Asia y es una alternativa a la resección de próstata con cirugía tradicional. Actualmente, las intervenciones con el láser verde Greenlight se llevan a cabo en 50 centros en todo el país.

La segunda área de innovación, que se está fortaleciendo y expandiendo en varios hospitales privados, concierne a los implantes de prótesis de pene, la tecnología biomédica para restablecer la actividad sexual en casos de disfunción eréctil. En este sentido, dice un experto: «Las prótesis de pene representan, hoy en día, una de las opciones terapéuticas más avanzadas, pero aún poco conocidas por la propia profesión médica. Y, sin embargo, los estudios clínicos internacionales confirman su efectividad para quienes padecen disfunción eréctil, una patología que puede tener diferentes orígenes, pero que también puede afectar a hombres jóvenes, con impactos devastadores en la vida diaria. Definido clínicamente como la incapacidad, recurrente o constante, para lograr y mantener una erección adecuada durante las relaciones sexuales, La disfunción eréctil ocurre principalmente después de la cirugía radical para el cáncer de próstata (35% de los pacientes).

El cáncer de próstata es el cáncer más frecuente en la población masculina de los países occidentales y su extirpación quirúrgica se ve agravada por la disfunción eréctil en el 25-75% de los casos. De hecho, a menudo la respuesta a otras terapias, como los tratamientos farmacológicos orales o inyectables (prostaglandinas o papaverina inyectados directamente en el tejido), puede ser inadecuada o, incluso, inexistente. En estos casos, la implantación de una prótesis de pene permite la recuperación funcional del órgano específico y, por tanto, una erección. Técnicamente, el implante implica la inserción de dos cilindros pequeños (prótesis semirrígidas o hidráulicas) en las dos cámaras de erección del pene, los cuerpos cavernosos.

Las prótesis y el pequeño dispositivo de control se insertan debajo de la piel, por lo que no son visibles, un aspecto de vital importancia para la tranquilidad de los pacientes y la total aceptación del implante. Según los estudios de casos, la prótesis de pene está indicada cuando existe una dificultad eréctil que no responde a los fármacos orales o inyectables, o en casos de curvatura adquirida grave del pene (la llamada «enfermedad de La Peyronie»), en la que se desarrolla la fibrosis. En el interior del órgano provoca graves deformaciones y pérdida de dimensiones. Las directrices europeas indican la prótesis no solo para quienes no responden a otros tratamientos, sino también para quienes desean una solución definitiva a su problema.

Los expertos comentan: «En el tratamiento de una sexualidad afectada no basta con tener una terapia que, simplemente,» funcione», sino una solución terapéutica que, además de ser efectiva, también sea satisfactoria y restaure de la manera más natural posible. De lo contrario, el riesgo sería tener un remedio efectivo, pero no aceptado y, por lo tanto, no utilizado. En esta perspectiva, el implante protésico de pene representa una solución con altas tasas de eficacia, seguridad y aceptación”.