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Acné por estrés: cómo reconocerlo y tratarlo sin efectos secundarios

¿Las manchas y los granos todavía te afectan a pesar de que ya has pasado la adolescencia? ¡Cuidado! Podría ser un acné relacionado con el estrés. Descubre cómo reconocerlo y combatirlo.

Todos tenemos claro que el estrés puede desencadenar un gran número de consecuencias para el organismo, y el acné nervioso es uno de los ejemplos más frecuentes. Esta manifestación cutánea es una reacción instintiva del organismo que empuja a la persona a «ralentizar» su ritmo. Pero, ¿cómo podemos diferenciar el acné nervioso de un verdadero trastorno de la piel? ¿Y cuáles son los mejores remedios para combatirlo? Veamos algunos datos interesantes.

Acné por estrés: cómo reconocerlo y cuáles son los mejores remedios para tratarlo.

Si los ojos son la ventana del alma, la piel es el reflejo de lo que sentimos. Esto se debe a que el estrés tiene un efecto claro en la producción de cortisol y de otras hormonas importantes para el funcionamiento y salud del organismo. Por lo tanto, un periodo prolongado de angustia psicológica tiene un efecto colateral en el aspecto de la piel, provocando el desarrollo de granos y espinillas, conocido como el acné por estrés.

Este tipo de complicación cuenta con varios aspectos que la diferencian del acné común que todos conocemos: en primer lugar, está puede afectar a cualquier persona, incluso a aquellas que nunca han tenido este tipo de apariciones en la piel. En segundo lugar, la concentración de los granos, a diferencia de lo que sucede con el acné normal, tiende a concentrarse principalmente en la parte inferior de la cara. Además, el aspecto de este tipo de apariciones cutáneas varía, presentando una preponderancia del enrojecimiento en lugar de los llamados puntos negros.

Ahora, ¿Qué tratamientos hay para solucionar este tipo de acné? La respuesta más clara es reducir el motivo principal: el estrés, ya que este se encarga de estimular la producción de cortisol, el cual es responsable de la producción de sebo, por lo que el principio subyacente debe reducirse.

Sin embargo, este es un problema que también se puede frenar con el uso de ciertos remedios como el ácido láctico, glicólico o incluso azelaico, elementos que pueden controlar la producción de sebo en el organismo. No obstante, es importante no exagerar con el uso, teniendo en cuenta que la piel debe seguir manteniéndose hidratada. Por otra parte, buenos hábitos como actividad al aire libre, la práctica de deportes, una dieta saludable y buenas jornadas de descanso son excelentes remedios naturales que pueden ayudar a aliviar la abrumadora sensación del estrés.

Por último, si sospechas que tu acné se debe al estrés o a los cambios hormonales, habla con tu dermatólogo y encuentra el tratamiento adecuado para ti. A veces, los simples aceites naturales pueden hacer maravillas.