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El cambio climático acabará con una corriente oceánica esencial para la Tierra

La circulación de vuelco meridional del Atlántico, a menudo abreviado como Amoc (Atlantic Meridional Overturning Circulation), es una importante corriente oceánica que regula el sistema climático de muchas zonas de nuestro planeta. Sin embargo, hay un gran problema: el calentamiento global podría poner esta corriente fuera de uso antes de lo previsto, con graves consecuencias para el clima. Una nueva investigación publicada en la revista PNAS así lo sugiere.

La importancia de la circulación de vuelco meridional del Atlántico

La circulación de vuelco meridional del Atlántico es una corriente caracterizada por dos flujos: uno en dirección norte (de agua cálida salina) en las capas superficiales del océano Atlántico, y otro en dirección sur (de agua fría) en las zonas más profundas del mismo océano. Sin esta corriente, en la práctica, el sistema climático de muchas zonas del planeta se descontrolaría, y las consecuencias se verían en las prácticas agrícolas, la biodiversidad y la estabilidad económica de las zonas del mundo influidas por la AMOC.

Expertos de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) han investigado el fenómeno. Los académicos, teniendo en cuenta la situación climática actual, han estudiado las consecuencias de un aumento de agua dulce en el Océano Atlántico Norte, provocado por el repentino deshielo de los casquetes de Groenlandia debido al clima cada vez más cálido.

¿Se ha alcanzado el punto de no retorno?

Los resultados del estudio muestran que el aumento de agua dulce en el Atlántico Norte puede estar desviando la AMOC mucho más rápido de lo esperado. El problema, más allá de la cantidad, es más bien la rapidez con la que el océano se está llenando de agua dulce procedente del deshielo de los glaciares. Los científicos explicaron que se está llegando a una especie de punto de no retorno: «Los aumentos del agua de deshielo de Groenlandia se están acelerando y ya no pueden considerarse lentos», dijo el físico Johannes Lohmann, uno de los autores de la investigación.

El estudio confirma que la rapidez con la que se emiten los gases de efecto invernadero y se derrite el hielo deja cada vez menos margen de maniobra, lo que significa que tomar medidas para proteger el planeta del cambio climático corre el riesgo de resultar inútil: «Es una noticia preocupante porque nos ha hecho ver que nuestro espacio de actuación se ha reducido considerablemente», añadió Lohmann.

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