El cambio del nuevo coronavirus en los últimos meses

Se descubrió una enzima clave en la que se produjo una de las primeras mutaciones. Y varios «subtipos» en diferentes continentes pertenecen a una sola cepa, la de China. No habría evolución de esta tensión hacia formas más agresivas.

Sólo desde principios de enero de 2020, desde el 9 de enero precisamente, hemos sabido de la existencia de un nuevo coronavirus, el Sars-Cov-2, inicialmente desconocido. Aunque su letalidad es mucho menor que la del Sars, el coronavirus es más contagioso y se ha extendido ampliamente. Debido a su alta propagación, los investigadores, también para encontrar nuevas terapias y vacunas, están tratando de entender si el patógeno, que es un virus rna, ha sufrido o está sufriendo mutaciones y cómo lo hacen. Ya que en su réplica sufre variaciones, incluso pequeñas, que pueden acumularse y ser más o menos significativas. Y hasta la fecha no hay mutaciones significativas hacia formas más agresivas y virulentas. He aquí un punto en la última investigación sobre Covid-19.

El virus es diferente en los distintos continentes

Un estudio realizado por investigadores italianos y estadounidenses, incluido un grupo de Elettra Sincrotrone de Trieste, la Universidad de Trieste y el Campus Biomédico de Roma, analizó cuánto y cómo ha cambiado el nuevo coronavirus en el tiempo y en el espacio. La investigación está siendo publicada en el Journal of Translational Medicine. Mediante el análisis de 200 secuencias genómicas completas, los científicos han identificado y caracterizado ocho mutaciones frecuentes, correspondientes a ocho cambios en el virus (cadenas virales ligeramente diferentes) que están presentes y distribuidas de forma diferente en China, Europa y América del Norte.

La clave en una enzima

En particular, los investigadores identificaron la clave de todos estos cambios en la «enzima polimerasa dependiente de Rna», donde tuvo lugar la mutación que hizo que el virus fuera diferente en los distintos continentes.

«Este es un resultado importante – explicó a Wired Massimo Ciccozzi, epidemiólogo molecular y director de la Unidad de Estadísticas Médicas y Epidemiología de la Universidad Campus Bio-Medico de Roma – para comprender mejor el comportamiento del virus y encontrar formas de desarrollar una vacuna específica y terapias más apropiadas. Este resultado nos dice, por ejemplo, que no debemos atacar esta enzima, ya que ha demostrado ser mutable».

Los cambios podrían ser la base de algunas características diferentes del virus en distintas zonas geográficas. «Esta mutación podría explicar la rapidez y el aumento de la multiplicación del virus en los pacientes afectados en Europa y América del Norte en comparación con Asia y el aumento de la contagiosidad», añadió Ciccozzi, quien subrayó que estas siguen siendo hipótesis.

Pero los subtipos virales son de una sola cepa, los de China

Otro estudio, realizado por un grupo del CNR -del Instituto Ibiom del CNR- junto con la Universidad de Bari y la Universidad Estatal de Milán, pone de relieve (y confirma) que coexisten ocho subtipos del virus, que se propagan en diferentes regiones geográficas. El análisis, publicado en bioRxiv, incluyó 1.100 genomas de Sars-Cov-2 de China, Europa y América del Norte. En particular, tres de estos ocho subtipos representan el 70% de los casos de Covid-19, aunque su prevalencia es diferente en China, Europa y América del Norte. Pero también surge otra cosa del estudio: estos subtipos, según las conclusiones, pertenecen todos a la misma cepa viral de China, la original, que sería su predecesora común.

La cepa viral no está evolucionando

Por esta razón, los autores explican que no se está produciendo un proceso de evolución de la cepa viral hacia una forma más agresiva, al menos según los datos disponibles. Todos los subtipos virales, definidos sobre la base de la comparación de las secuencias del genoma, parecen tener un origen común en China, aunque procedan de brotes distintos», explicó Graziano Pesole, investigador del CNR-Ibiom y profesor de la Universidad de Bari, que coordinó el estudio. «Aunque cada cepa presenta una secuencia genómica característica, el número limitado de variaciones observadas y el hecho de que éstas se concentren en regiones que no codifican proteínas, sugieren que las diferencias entre los distintos genomas no muestran un proceso de evolución de la cepa viral y, por lo tanto, no son responsables del origen de una cepa viral mutada y potencialmente más virulenta».