Según estudio, el exceso de sal debilita el sistema inmunológico

Una dieta rica en sales no sólo es perjudicial para la presión arterial, sino también para el sistema inmunológico. Esta es la conclusión de un estudio en curso bajo la dirección del Hospital Universitario de Bonn. Se descubrió que los ratones alimentados con una dieta rica en sal sufren de infecciones bacterianas mucho más graves. Las personas voluntarias que consumieron seis gramos adicionales de sal al día también mostraron deficiencias inmunológicas pronunciadas. Esta cantidad corresponde al contenido de sal de dos comidas rápidas. Los resultados se publicaron en la revista Science Translational Medicine.

Cinco gramos por día, no más: es la cantidad máxima de sal que los adultos deben consumir según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Corresponde aproximadamente a una cucharilla a nivel. Sin embargo, en realidad, muchas personas superan considerablemente este límite: las cifras del Instituto Robert Koch sugieren que en promedio los hombres consumen diez, las mujeres más de ocho gramos por día.

El exceso de sal no es bueno para el sistema inmunológico

Los científicos han descubierto que una dieta alta en sal podría debilitar el sistema inmunológico, en particular las células llamadas neutrófilos. Estás son importantes porque defienden el cuerpo contra las infecciones bacterianas y fúngicas. En los ratones con una infección renal debido a la Escherichia coli un exceso de sal empeora la infección. La Escherichia coli es la principal especie de bacteria que también forma el microbioma intestinal en los seres humanos: generalmente no son patógenas, aunque algunas cepas pueden llegar a serlo. Las infecciones sistémicas debido a la Listeria monocytogenes, una bacteria que puede contaminar ciertos alimentos y causar listeriosis, también empeoran en los animales.

La piel actúa como un depósito de sal

«Nuestros resultados muestran que esta generalización no es exacta», subraya Katarzyna Jobin, la principal autora del estudio, que desde entonces se ha trasladado a la Universidad de Würzburg. Hay dos razones para esto: Primero, el cuerpo mantiene constante la concentración de sal en la sangre y en varios órganos. De lo contrario, importantes procesos biológicos se verían comprometidos. La única excepción importante es la piel: funciona como un depósito de sal en el cuerpo. Por eso la ingesta adicional de cloruro de sodio funciona tan bien para ciertas enfermedades de la piel.

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Sin embargo, otras partes del cuerpo no están expuestas al exceso de sal que se consume con los alimentos. En cambio, se filtra por los riñones y se excreta en la orina. Y aquí es donde el segundo mecanismo entra en juego: los riñones tienen un sensor de cloruro de sodio que activa la función de excreción de sal. Sin embargo, como efecto secundario indeseable, este sensor también causa la acumulación de los llamados glucocorticoides en el cuerpo. Y estos a su vez inhiben la función de los granulocitos, el tipo de célula inmune más común en la sangre.

Cómo interpretar los resultados

Los investigadores hacen hincapié en que es necesario actuar con cautela antes de concluir que la sal está vinculada a las infecciones bacterianas y que primero debe investigarse más a fondo el estudio de las personas voluntarias con infecciones. Además, todavía no hay pruebas inequívocas y un estudio de hace unos años mostró resultados opuestos a éste. En cualquier caso, el estudio proporciona una primera indicación de este posible vínculo. Y tratar de reducir el consumo de sal sigue siendo, una vez más, una indicación válida para proteger la salud, no sólo contra las infecciones bacterianas.

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